La zona de España donde vivo (Zaragoza) es poco agradecida en el clima, con inviernos fríos y veranos calurosos, y mucho viento (el más usual es el cierzo, del oeste). Así es desde que tengo recuerdos, no hay nada nuevo en lo que ahora llaman “olas de calor”. Alcanzar los 40ºC en esta ciudad es lo habitual en verano.
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Cuando no se tiene aire acondicionado, como es mi caso (o cuando no existía), se utilizan ventiladores o abanicos y adaptamos la vida como mejor podemos para convivir con el calor. Forma parte del sentido común beber más, evitar las actividades físicas en las horas centrales del día, caminar por la sombra.
Lo hemos oído de nuestras madres y abuelas desde niños
No es necesaria una campaña radiofónica o televisiva para recordar esas cosas; las hemos oído de nuestras madres y abuelas desde niños.
Por eso resulta chocante que se enfatice todo ello bajo una pátina de cientifismo, incluso desde el Gobierno de la nación, que debiera ocuparse de cosas más significativas y de mayor calado, y dejar los consejos de salud para los sanitarios, en caso de que en realidad hagan falta. Lo contrario es tratarnos de cortos de seso, y no resulta grato.
Es similar lo que ocurre con las muertes por calor, habituales en estas fechas, explicables con facilidad. En el invierno hay un repunte de mortalidad por las infecciones respiratorias que acompañan al frío; en verano, por lo que podemos denominar estrés térmico, los organismos ancianos o debilitados soportan mal los extremos de temperatura, puesto que sus mecanismos de regulación se hallan alterados.
Además, se descompensan funciones ya comprometidas, como la cardiaca y la renal. No hay en esas muertes nada esotérico o difícil de comprender.
No arreglar nada de lo que en realidad importa
En fin, como en tantas otras facetas de la vida, parece que en estos tiempos hay que advertir de todo y tratar a la gente como si fuera tonta; en lo básico, no arreglar nada de lo que en realidad importa, antes bien empeorarlo, a base de corrupción e incompetencia.
Recen por los enfermos, por quienes les cuidamos y por este país.
