¿Seremos capaces de comprender el misterio de la Navidad?


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A lo largo de la historia no solo biblistas y teólogos nos ayudan a comprender el misterio de la Navidad. A un día de celebrar la Nochebuena, escuchamos la voces de quien –desde distintos prismas de visión– nos ayudan a cercarnos al misterio del Niño Dios.

“Fijos los ojos en Jesús” (Salomé Arricibita, cantautora)

Fijos los ojos en Jesús
quiero vivir, con la mirada puesta en El
quiero buscar la paz
que nos devuelva la humanidad
que nos cure las heridas sin cerrar.

Fijos los ojos en Jesús
en la bondad que desborda todo su ser
arraigando el corazón
en la roca firme de su Amor
para que el odio nunca tenga la razón.

Fijos los ojos en Jesús
quiero seguirle a donde vaya sin temer
como el ave que se guía
por el calor que le da vida
para engendrar más y más vida cada día.

Fijos los ojos en Jesús
en la bondad, la paz, la vida y el Amor
en toda la libertad
en toda la humanidad
quiero amar con su corazón para vivir en paz
con toda mi libertad
con toda mi humanidad
quiero amar con su corazón para sembrar la paz.

“Me impresiona Jesús” (Federico García Lorca, poeta y dramaturgo)

Me impresiona, particularmente, la figura de Jesús. Era amor.
Predicó la dulzura de las lágrimas y el encanto de la Hermandad.

Clamó contra los odios y contra la envidia.

Esparció la melancolía de fracasado por las montañas, por los bosques, por las playas.

Fue azucena y lago, inmensidad y flor silvestre, corazón y maravilla de lo desconocido.

Vio y lloró. Sus ojos miraban y convencían.

Sus largas andanzas por los campos, las empleó en hacer amar a  todos los seres.

Explicó la igualdad y se llenó de pasión por la pobreza…Y por eso lo amaron los humildes… y pasó. 

“¿Qué es verdaderamente la Navidad?” (José Luis Martín Descalzo, sacerdote y escritor)

¿Qué es verdaderamente la Navidad para nosotros? ¿Por qué en estos días nuestra alma se alegra, por qué se llena de ternura nuestro corazón? La respuesta la sabemos, aunque no siempre la vivamos.

Yo diría que la Navidad es la prueba, repetida todos los años, de dos realidades formidables: que Dios está cerca de nosotros, y que nos ama.

Nuestro mundo moderno no es precisamente el más capacitado para entender esta cercanía de Dios. Decimos tantas veces que Dios está lejos, que nos ha abandonado, que nos sentimos solos… Parece que Dios fuera un padre que se marchó a los cielos y que vive allí muy bien, mientras sus hijos sangran en la tierra.

Pero la Navidad demuestra que eso no es cierto. Al contrario. El verdadero Dios no es alguien tonante y lejano, perdido en su propia grandeza, despreocupado del abandono de sus hijos. Es alguien que abandonó él mismo los cielos para estar entre nosotros, ser como nosotros, vivir como nosotros, sufrir y morir como nosotros. Éste es el Dios de los cristianos. No alguien que de puro grande no nos quepa en nuestro corazón. Sino alguien que se hizo pequeño para poder estar entre nosotros. Éste es el mismo centro de nuestra fe.

¿Para qué tu Navidad? (Pedro Casaldáliga, obispo emérito)

¿Para qué tu Navidad
si no hay gloria en las alturas
ni en la tierra paz?
¿y a José y María
no les dan lugar
ni dentro ni fuera
de la ciudad?
¿y la Buena Nueva
ya no es novedad?
¿y mandan
callar
a todos los ángeles
que osan cantar?
¿Para qué,
para quién, Niño,
tu Navidad?

Navidad con mayúscula (María del Carmen Ramos, Institución Teresiana)

Son las doce de la noche y un minuto. Es el 25 de diciembre, día de Navidad. Ángel ha dejado de volar, por ahora. Sale a la calle con su violín. Va saltando y hace sonar música de Villancicos. Se abren las ventanas y los balcones. Las personas se asoman y cantan la música de Navidad. Va de una calle a otra, entra en las plazas, se acerca a los barrios más lejanos, visita los hospitales y las residencias, canta con los que duermen en la calle. 

Noche de fiesta de alegría y de sorpresas. Del cielo caen unas cintas de colores. Esta lluvia de colores hace salir a las personas a la calle.

Ya no es la Navidad de cada uno, de cada familia, de cada grupo, es la Navidad de todos. Hay quien baja a la calle dulces y los regala. Los atrevidos sacan el árbol de Navidad que tienen en casa. Los niños organizan un belén viviente. Otros adornan su árbol con las cintas de colores. En una plaza llueven mazapanes. Cantan, ‘Noche de paz noche de amor’. Los que duermen en la calle ya no dormirán más bajo el frío,  porque alguien, que los ha “descubierto esta noche”, hará lo necesario para que ocurra. 

El vendedor de gafas, Ángel se lanza por los aires con su violín. Ha perdido la maleta. Vuela para encontrar la Estrella de Navidad, viajar sobre ella y aterrizar en el Portal de Belén. 

“Dios te hizo tan bien” (Mauricio Alen, cantautor)