Redactor de Vida Nueva Digital y de la revista Vida Nueva

¿Qué diría Jesús del Rosario de 7 millones de euros de Georgina Rodríguez?


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El rosario

Este año la glamurosa Gala Met de Nueva York ha sido polémica por el mercantilismo propiciado por el dueño de Amazon. Pero aquí no vamos a entrar en ello, sino en el detalle de una de las dos españolas presentes en el evento –y no es Marta Ortega–.



Le empresaria –pareja del futbolista Cristiano Ronaldo– Georgina Rodríguez acaparó todas las miradas, no solo por su vestido de Ludovic de Saint Sernin, sino por la impresionante pieza de alta joyería que coronaba su look: un rosario valorado en la friolera de 7 millones de euros.

La modelo diseñó y customizó esta pieza exclusiva para fusionar su profunda devoción religiosa con el amor incondicional por su familia. Esta espectacular pieza está confeccionada principalmente en oro blanco de 18 quilates y cuenta con un trabajo de engaste digno de la más alta joyería.

Las características técnicas de este rosario con la Virgen de Fátima incluyen:

  • 53 diamantes engastados meticulosamente a lo largo de toda la cadena. Son los correspondientes a las Ave María
  • 11 diamantes de diferentes quilates que dan forma y brillo a la cruz.
  • 5 perlas naturales integradas en el diseño para aportar un toque clásico y delicado. Las cuentas de los Padre nuestro.

Ahora bien, la pieza cuenta con un medallón cargado de simbolismo. El verdadero corazón de esta joya de 7 millones de euros es su medallón central, el cual fue personalizado al milímetro por la propia Georgina (“Gio”):

En la parte delantera, destaca una imagen de Nuestra Señora de Fátima esculpida en oro blanco y rodeada por un deslumbrante halo de diamantes.

En el reverso, a modo de homenaje íntimo, la ‘influencer’ mandó grabar los nombres de su prometido, Cristiano Ronaldo, y de sus seis hijos. De esta manera, se aseguró de que su familia la acompañara simbólicamente en su paso por la icónica escalinata del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, según publicó La Vanguardia.

La pieza combinaba a la perfección con el resto de su atuendo (que incluía velos y bordados con oraciones en español), completando un estilismo que la propia Georgina no dudó en presumir ante sus millones de seguidores en Instagram antes de regresar a casa esa misma noche.

La oración

El rosario es una de las devociones más arraigadas y practicadas en la Iglesia Católica, especialmente en este mes de mayo. Para muchos una plegaria repetitiva, los cierto es que es el resultado de siglos de evolución teológica, histórica y cultural. Ya que su origen está en la adaptación de las prácticas de oración monásticas –como el rezo de los 150 salmos de la Biblia en lo que sería la Liturgia de las Horas– para el pueblo llano.

Como la mayoría de los fieles y hermanos legos no sabían leer o no podían memorizar los 150 salmos, pronto se sustituirían para ellos los salmos por 150 ‘Paternoster’. Y para llevar la cuenta de estas 150 oraciones, se comenzaron a utilizar cuerdas con nudos o pequeños granos de madera, ensartados en hilos. Estos objetos devocionales empezaron a llamarse precisamente ‘Paternosters’.

De este simple origen, en la Edad Media, a medida que crecía la devoción a la Virgen María, se transformó la oración del Paternoster en una plegaria mariana. Poco a poco, los fieles empezaron a intercalar o sustituir los Padrenuestros por el saludo del ángel Gabriel a María en la Anunciación (“Dios te salve, María, llena eres de gracia…”) y el saludo de Isabel (“bendita tú eres entre todas las mujeres…”). sería más adelante cuando se añadiría oficialmente la segunda parte del Ave María (“Santa María, Madre de Dios…”).

Por otro lado, cuenta la tradición que la Virgen María se apareció a santo Domingo de Guzmán en 1214 y le entregó el rosario como un arma espiritual para combatir la herejía albigense (cátaros) en el sur de Francia. Aunque los historiadores modernos lo documentan antes de esa fecha, si bien los dominicos fueron, sin duda, los principales promotores de esta devoción en toda Europa.

Por otro lado, fue el dominico Alano de Rupe quien, hacia 1470, estructuró el Rosario dividiendo las 150 Avemarías en grupos (decenas) separados por Padrenuestros. También fue pionero en asociar la recitación vocal con la meditación de la vida, pasión y gloria de Jesucristo y María –lo que acabarían siendo los misterios–.

Aunque el siglo XVI fue crucial para fijar la estructura oficial del Rosario y consolidar su importancia geopolítica y espiritual en Europa. El papa Pío V, que también era dominico, estandarizó formalmente el Rosario aplicando el Concilio de Trento. Pero eso no es todo. El 7 de octubre de 1571, la Liga Santa derrotó a la flota del Imperio Otomano en Lepanto, frenando su expansión por el Mediterráneo. El Papa había pedido a toda la cristiandad que rezara el Rosario por la victoria. Al atribuir el triunfo a la intercesión de la Virgen, instituyó la fiesta de “Nuestra Señora de las Victorias”, que su sucesor, Gregorio XIII, cambiaría al nombre actual: la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

En los últimos dos siglos, el Rosario ha recibido nuevas incorporaciones y ha sido reforzado por diversas apariciones marianas reconocidas por la Iglesia. Ha sido parte de los mensajes de las apariciones de Lourdes (1858) y Fátima (1917). Antes, León XIII, conocido como el “Papa del Rosario”, escribió 11 encíclicas sobre esta oración, promoviéndola como un remedio contra los males de la sociedad moderna.

Si bien, el cambio más significativo en la estructura moderna ocurrió en el año 2002. El papa Juan Pablo II, a través de su carta apostólica ‘Rosarium Virginis Mariae’, añadió cinco nuevos misterios: los misterios Luminosos. Estos se centran en la vida pública de Jesús (su bautismo, las bodas de Caná, el anuncio del Reino, la Transfiguración y la institución de la Eucaristía), completando así el ciclo meditativo entre la infancia de Jesús (Gozosos) y su pasión (Dolorosos).

El objeto

La palabra “rosario” define a la oración y al objeto que ayuda a su recitación y meditación. Aunque en las librerías religiosas hay discos y aparatos que rezan solos –o con Juan Pablo II– en rosario y en las tiendas de aplicaciones también hay algunas propuestas… el particular collar de cuentas parece ser un clásico eterno.

También este elemento ha ido evolucionando con los tiempos hasta ser presentado por Georgina como, podríamos decir, una fascinante intersección entre la fe, el arte orfebre, el estatus social y la moda contemporánea.

Es en la Edad Media y Renacimiento cuando la realeza y la alta nobleza europea comenzaron a encargar rosarios a maestros orfebres. Se sustituyeron las cuentas de madera o semillas por oro, plata, coral y piedras preciosas. Y es que llevar un rosario lujoso colgando del cinturón se convirtió en un símbolo de piedad y, simultáneamente, de inmensa riqueza.

En los siglos XVIII y XIX se popularizó el uso de materiales como el azabache, el nácar y el cristal. La técnica de filigrana alcanzó su apogeo en la elaboración de crucifijos y medallas centrales. Y de ahí se da el salto a finales del Siglo XX hasta la actualidad cuando la cultura pop y los diseñadores de alta costura adoptaron el rosario, sacándolo del ámbito privado y llevándolo al cuello como un collar. O difundiendo con este uso los rosarios de plástico fluorescente que tanto se han difundido.

Mientras, también se ha popularizado los rosarios de una decena, como anillo o pulsera, con un misterio para un uso más práctico. Frente al uso discreto y devocional, ha habido grandes momento sobre el uso del rosario como accesorio estético. La moda de la década de 1980 los recató impulsado en gran medida por figuras de la música como Madonna, quien los llevaba en capas desafiando las convenciones religiosas.

En la alta costura, casas como Dolce & Gabbana han hecho del rosario un elemento central de su identidad de marca, integrándolo en su estética de la “viuda siciliana” y combinándolo con encajes y oro opulento. Otras marcas como Jean Paul Gaultier y Alexander McQueen también han reinterpretado el rosario en sus colecciones, dándole a menudo un tono más gótico o rebelde.

Esto contrasta con la consideración del propio rosario como un sacramental y el uso pop puede ser visto como uso profano o incluso burla. En cualquier caso, determinados usos contrastan con la humilde doncella de Nazaret, la Virgen María, una de las ‘pobres de Yahveh’. También rechinan algunos usos a los propios misterios que se contemplan.

Georgina Rodriguez en la alfombra roja de la 2026 Met Gala, en Nueva York. Foto: EFE