Cuando fuimos niños y adolescentes, una de las cosas que hacíamos si no entendíamos algo en clase o nos costaba comprender una materia, era consultar a nuestros padres. Estos podían no entender lo suficiente la materia consultada con lo que no recibíamos su ayuda, podían orientarnos para que aprendiésemos solos la materia y darnos claves para hacerlo, o podían solucionarnos ellos el problema y hacer nuestro trabajo, lo que hacía que tuviésemos más nota pero que no aprendiésemos lo que debíamos.
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Esta última postura era la peor de las tres, porque las dos primeras nos incentivaban a solucionar el problema por nuestros propios medios pero esta nos impedía mejorar. Todo esto acababa en la Universidad porque, salvo contadas excepciones, la mayoría aprendíamos cosas de las que nuestros padres no sabían nada o sobre las que tenían unos conocimientos limitados.
Ahora esto ha cambiado. Todos los alumnos tienen a papá IA en sus móviles esperando sus preguntas. No importa si esta falla o no porque siempre está ahí para ayudarnos en lo que necesitemos. Ahora bien, papá IA se comporta casi siempre como unos malos padres. No es capaz de negarse si le pedimos que nos haga él el trabajo.
Es magnífico, parecen pensar muchos universitarios, les permite hacerlo todo más rápido, sin faltas de ortografía, con una redacción mejorada, con una exactitud mayor en la resolución de problemas. Sacan mejores notas, aunque no aprendan nada. La IA es mejor que sus padres, siempre está ahí dispuesta a hacerlo todo por ellos.
Ante esta realidad, en la Universidad se plantea si debemos dejarles utilizar la IA para realizar sus trabajos o no. Algunos argumentan que no debemos impedirlo sino enseñarles a utilizarla con criterio, para que una vez le consulten, sepan si la respuesta ha sido válida o no y si les puede servir para aprender y mejorar su resultados.
Dos problemas
Se pretende papá IA sea como los padres del segundo tipo, que nos ayudan a mejorar pero no nos solucionan las cosas. Esto supone dos problemas graves.
- El primero es que anteriormente la decisión de qué clase de padre se era recaía en el padre, no en el hijo. Sin embargo, en estos momentos esta decisión recae en el hijo, no en papá IA. Por ello ¿Cómo hacemos que este realmente quiera que papá IA le oriente pero que no le saque las castañas del fuego?
- El segundo es que para tener criterio de discernimiento sobre lo que le dice papá IA tiene que saber bastante sobre el tema. Si no sabe lo suficiente ¿Cómo va a conocer qué parte quedarse de lo que le dice papá IA y cual rechazar?
Creo que la única manera de tener ese criterio es que el alumno realmente aprenda a hacer las cosas sin papá IA. Solamente teniendo conocimientos que le permitan trabajar sin papá IA tendrá criterio para saber si lo que le dice este es o no lo correcto.
Considero que una enseñanza universitaria de calidad será aquella que sepa educar universitarios que sean capaces de resolver los problemas y los desafíos de su materia sin recurrir a papá IA. Esta será la clase de profesionales que vamos a necesitar en un futuro.

