Fernando Vidal
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

La obsolescencia de la secularización


La secularización es un término excesivamente polisémico. Por un lado, hay una secularización política que establece: 1) la desclericalización (el clero deja de ser un estamento con funciones políticas); 2) la desconfesionalización del Estado; y 3) la laicidad, con distintos grados de participación de los credos en la vida pública.



Por otra parte, hay una secularización ‘ateizadora’, que se entiende como: 4) extinción de la religiosidad (en línea con la sociología evolutiva del siglo XIX que pronosticaba que la racionalización era incompatible con la religión); o 5) la constitución de un Estado ateizante.

Cruz misericordia

Proyecto de la ‘Cruz de la Misericordia’. Foto: ‘Memorial de la Misericordia

La secularización también puede ser social, que significa: 6) desafiliación de religiones organizadas; o 7) la irrelevancia e invisibilidad de lo religioso en la sociedad.

Finalmente, puede ser una secularización cultural, que descarta que exista: 8) la santidad (no existen el Bien, la Verdad ni la Belleza como términos ilimitados, incondicionados y absolutos); 9) hay una desacralización (nada concreto es santo); o 10) una desespiritualización (no se tiene relación personal e inmediata con nada trascendente).

Dualización improcedente

La secularización aglutina estos diez significados y los usa en bloque o concatenados. Pero cuando una ciudadanía asume la secularización política, no necesariamente se desafilia de las confesiones ni desacraliza la dignidad humana. La oposición entre secularidad y sacralidad es una dualización improcedente porque para una persona religiosa todas las cosas entrañan una cierta sacralidad.

Es necesario trabajar con secularidades múltiples, o reservar el término secularización para sus acepciones políticas y usar categorías específicas para el resto de procesos. Si no, corremos el riesgo de crear oposiciones inadecuadas y no comprender la irreductible persistencia histórica de la espiritualidad, la consagración, la santidad o la religiosidad.

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