El rito
El pasado 6 de enero el papa León XIV presidió el rito de clausura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. En estos días se completará este cierre con la construcción de un muro específico por la parte interior de esta entrada que permanecerá intacto hasta el siguiente jubileo. La actual puerta de bronce que el Papa ha cerrado se colocó en 1950 y es heredera del simple muro del pasado que se derribaba para los jubileos y el hueco se tapaba con madera por las noches.
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Entre 19500 y 1950 los protagonistas de este rito eran los ladrillos que eran bendecidos por el Papa y, como ocurre hoy, iban grabados con el escudo pontificio. En los Museos Vaticanos hay algunas de las paletas que se usaban para la argamasa. También se han conservado algunas monedas y elementos de los que se guardan en una caja en la que ahora se meten también la llames de la puerta y el acta de apertura y cierre del último Año Santo.
En este día de la Epifanía se ha seguido el rito actual, fruto de la reforma litúrgica. Ahora el Papa es el último peregrino que cruza la puerta y reza de rodillas antes de cerrar definitivamente el paso. También se prepara la caja de bronce para introducirla en el muro. Antiguamente el rito de inicio del jubileo se hacía con un martillo ya que se caía el muro. Pero en la reapertura de Notre Dame, el 7 de diciembre de 2024, se recuperó un rito clásico y el arzobispo de parís, Laurent Ulrich, llamó a la puerta principal tres veces con su báculo.
El báculo
Aunque no tiene papel relevante en el rito, León XIV estrenó su nuevo báculo pastoral –ya que los expertos discuten si considerarlo una férula, el báculo específico del papa con los tres brazos horizontales–. En estos meses el Papa ha usado dos modelos. El que más ha empleado es la cruz que hizo para Pablo VI el escultor napolitano Raffaele ‘Lello’ Scorzelli y que se estrenó en la clausura del Vaticano II. Con este cayado se ha inmortalizado tantas veces a Juan Pablo II hasta sus últimos días. También la utilizó casi en exclusiva Juan Pablo II y en muchas ocasiones Francisco –que incluso tuvo un accidente durante su uso en Bosnia–.
Benedicto XVI también la empleó de forma mayoritaria hasta noviembre de 2007. Luego empleó otra con una cruz dorada restaurada de la época del papa Pío IX. Como era demasiado pesada, a partir de ella, el Círculo de San Pedro regaló una más ligera pero del mismo estilo y que Benedicto empleó desde 2009 hasta su última misa como Papa en 2013. Esta es la segunda que ha utilizado Prevost hasta ahora que no ha dejado de emplear el nuevo en la misa con los cardenales o este domingo en los bautizos de niños.
La explicación
Con motivo de este estreno, una vez que ya se había difundido algunos comentarios, la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Santo Padre ofreció algunas notas teológicas sobre este nuevo báculo pastoral –no se atreve a llamarlo férula y ofrece una explicación de que el báculo no es propiamente insignia papal–, como ya hicieran con las vestimentas del inicio del Jubileo. Había un dato que mostró que el ornamento era nuevo ya que lleva grabado el lema del papa León XIV “In illo uno unum” (“En aquel uno, uno”).
Este cayado mantiene el estilo de la famosa de Scorzelli pero la representación de Cristo no es la de la Pasión sino de la Ascensión. “Como en las apariciones del Resucitado, muestra a los suyos las llagas de la cruz como signos luminosos de victoria que, aunque no borran el dolor humano, lo transfiguran en una aurora de vida divina”, señalan desde la Oficina sin dar datos del material o de su elaboración. Para ellos, “es significativo que el papa León utilizara por primera vez este nuevo báculo pastoral con motivo del cierre de la Puerta Santa al término del ‘jubileo de la esperanza’, casi como para decir simbólicamente que no hay otro fundamento que Cristo crucificado y resucitado, que en su ascensión a la derecha del Padre, revestido de nuestra humanidad glorificada, llevó a cumplimiento la parábola de la Encarnación”.
Como última justificación, señalan que “aunque esta insignia no formaba parte de la liturgia del Romano Pontífice, la decisión iniciada por san Pablo VI de utilizar el báculo papal tiene un profundo significado simbólico: en su singularidad, que lo diferencia del báculo episcopal, expresa la misión propia del Sucesor de Pedro de confirmar a los hermanos en la fe y presidir la Iglesia en la caridad”. ¿Será un gesto de inicio de nueva época?

