Mateo González Alonso, SDB
Redactor de Vida Nueva Digital y de la revista Vida Nueva

¿Es posible una evangelización a través del consumo?


El fenómeno

En los últimos meses ha surgido en Estados Unidos una nueva tendencia comercial y religiosa: el lanzamiento de marcas de bebidas energéticas que tienen la fe cristiana como eje central de su producto y estrategia. Detrás de estos proyectos suelen estar predicadores e ‘influencers’ con grandes comunidades en redes sociales, quienes ven en este producto popular una nueva herramienta para evangelizar.



En una artículo de hace unas semanas en La Vanguardia, destacaban que hay tres marcas clave que utilizan sus envases como “iniciadores de conversaciones” religiosas. Una es Agape Energy que se comercializa como la primera bebida energética diseñada para compartir la fe. Su lema explícito es hacer que Jesucristo sea “imposible de ignorar”. Su fundador, Tanner Maddocks, se propuso generar más de 400.000 oportunidades para compartir el Evangelio utilizando sus latas.

Otra es Praise Energy & Hydration es un proyecto del predicador e influencer Bryce Crawford, quien cuenta con más de tres millones de seguidores en Instagram. Su motivación fue crear una bebida más saludable que funcionara como herramienta para hablar del Evangelio y llevar a Jesús a las tiendas. La tercera es Yahweh y sus latas incluyen imágenes de Jesucristo con la corona de espinas y el mensaje “llévalo contigo a cualquier parte”. Corinne Korin, su cofundadora, insiste en que el objetivo no es económico, sino aprovechar los puntos de venta, como las gasolineras, para alcanzar potencialmente a 150 millones de estadounidenses diarios que podrían ser “salvados”.

En el artículo, el profesor de sociología Javier Rueda contextualiza este fenómeno dentro de la cultura estadounidense, donde la religión pop y el capitalismo históricamente se han mezclado con naturalidad. Aunque empresas clásicas como Chick-fil-A o In-N-Out ya integraban la fe en su identidad, la novedad de estas bebidas es que utilizan los códigos del consumo contemporáneo para introducir la evangelización en la vida cotidiana.

También la elección de la bebida energética es estratégica. El 56% de la Generación Z en EE. UU. las consume al menos cada dos semanas. Este producto encaja con el actual “boom de la productividad” y la caída del consumo de otras sustancias, como el alcohol. Ahora bien, el experto advierte que este movimiento no debe descartarse simplemente como una excentricidad o una broma. Existe el riesgo de que, alrededor de estos productos de consumo e ‘influencers’, se articulen comunidades que compartan discursos ultraconservadores con la intención de alcanzar las instituciones. La evangelización moderna ya no espera al domingo en la iglesia; ahora predica directamente en la gasolinera.

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Bebida energética cristiana. Foto: Drink Yahweh

La mercantilización de lo sagrado

El auge de estas bebidas energéticas con barniz externo cristiano nos obliga a plantearnos una pregunta incómoda: ¿estamos ante una herramienta genuina de evangelización o, más bien, ante la enésima mercantilización de la fe? En el artículo que comentábamos, el sociólogo Javier Rueda señala que en Estados Unidos no es una anomalía la figura del predicador que es, al mismo tiempo, un hombre de negocios.

Esta mezcla histórica entre “la cosa religiosa pop y la cosa capitalista” –como bien demuestra la llamada “teología de la prosperidad”, que es en el fondo teología del lucro– hace que figuras como el ‘influencer’ Bryce Crawford puedan presentarse como evangelistas mientras actúan como engranajes del capitalismo moderno.

Aunque los fundadores de marcas como Yahweh aseguran públicamente que su objetivo principal no es ganar dinero, sino “salvar” a los consumidores, resulta difícil ignorar que la fe se está utilizando como un elemento diferenciador en un mercado altamente competitivo.

Al estampar el nombre de Dios, la corona de espinas o versículos bíblicos en una lata de bebida estimulante, el mensaje cristiano corre el riesgo de reducirse a un simple eslogan publicitario. Ya no se trata solo de empresas con valores cristianos de fondo–como históricamente han sido Chick-fil-A o In-N-Out–, sino de utilizar los códigos del consumo contemporáneo para vender un producto. Esto nos invita a reflexionar: cuando la cruz se convierte en un logotipo de moda para una bebida energética, ¿se está acercando a Dios a la gente, o se está utilizando a Dios para vender latas?

El vino nuevo

Desde otra perspectiva, este fenómeno demuestra una asombrosa capacidad de adaptación de las nuevas generaciones cristianas para llevar el mensaje fuera de las cuatro paredes de la parroquia. Los jóvenes creadores de estas marcas, como Tanner Maddocks de 21 años o el propio Crawford con sus tres millones de seguidores, han entendido perfectamente dónde está su público.

Han elegido un vehículo que encaja a la perfección con el estilo de vida actual: la bebida energética, un producto consumido regularmente por el 56% de la Generación Z en Estados Unidos.

Este consumo está ligado a una búsqueda de productividad en el trabajo y el estudio, al mismo tiempo que acompaña una caída en el consumo de alcohol entre los jóvenes. Esto se transforma en elementos atrayentes e inciso sugerentes, como el concepto de la lata como un “iniciador de conversaciones”, un nuevo camino de Emaús…

En lugar de esperar a que los jóvenes acudan a la iglesia el domingo, estas marcas proponen que el creyente lleve su fe visiblemente en la mano. Esto permite que la evangelización se produzca en entornos completamente seculares y cotidianos: el gimnasio, la biblioteca o, como menciona el artículo, la gasolinera. Espacios donde habitualmente se consumen estas bebidas.

Es un recordatorio de que el mensaje del evangelio sigue buscando nuevas formas de abrirse paso en la cultura popular siempre ha estado ahí. Aunque, sin embargo, como advierte el análisis sociológico, esta táctica tan eficaz para crear comunidad también puede ser un canal para articular y normalizar discursos políticos ultraconservadores bajo una estética inofensiva y pop. Algo que está tan de moda como las bebidas energéticas.

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Bebida energética cristiana. Foto: Drink Yahweh