Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas

El Sínodo para la Amazonía es en tu casa


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Hay a quien pueda parecerle que el Sínodo para la Amazonía no le toca, es demasiado lejos. Es como cuando escucha que una diócesis lejana ha convocado un sínodo. Pero el Sínodo para la Amazonía sucede en tu casa, no solamente allí.

En primer lugar, sucede porque si recordamos que la Amazonía es el pulmón del mundo, si te falla el pulmón lo vas a notar. Las cuestiones que allí se tratan son claves para la sostenibilidad de la vida en todo el planeta, incluso de tu hogar. Es el primer sínodo local que es global.

En la Amazonía estamos implicados casi todos. No importa que no te sepas el nombre de ningún pueblo que allí habite. Tus compras traen madera de allá y los humos de nuestros motores llegan allí. Los derrames de los petróleos que usamos caen allí y sus especies protegidas llegan aquí. La minería de su oro se ordena desde aquí y rodamos sobre caucho sacado de allá. Todo lo que pasa en el Amazonas, acaba pasando en tu casa. Todo lo que pasa en cada casa, acaba impactando en el Amazonas. El Sínodo para la Amazonía sucede en tu casa.

La inculturación de la Iglesia

Quizás es la pluralidad de pueblos indígenas lo que hace que el Amazonas parezca tan lejano en la distancia y la historia. En el ‘Instrumentum laboris’ se refleja bien el corazón del desafío: la inculturación de la Iglesia en un tejido social intercultural, interétnico e interreligioso. ¿Estamos todavía hablando del Amazonas o de la situación actual de casi cualquiera de nuestras ciudades, sobre todo las más dinámicas y cosmopolitas?

Lejos de parecer distante, la reflexión sobre cómo descubrirnos Pueblo de Dios en una sociedad de extrema diversidad, nos afecta a todos. No solamente a un entorno tan singular y originario como el Amazonas, sino a la piel de nuestras metrópolis, donde hay también múltiples tribus urbanas, gente procedente de todo el planeta, una enorme pluralidad de estilos de vida, creencias y lenguajes vitales.

Las respuestas que se encuentren en el Sínodo para la Amazonía tienen también inspiración y caminos para la convivencia, la sabiduría compartida y la inculturación de la Iglesia en un Pueblo de Dios tan diverso. Cada vez más. Esa es la segunda razón por la cual el Sínodo es en tu casa.

Amazonas peruano

La tercera razón lleva tiempo sucediendo. La Iglesia del siglo XXI está llamada a ser sinodal: caminar juntos: acompañados y sin exclusión; orando y siguiendo a Jesús; en discernimiento, sirviendo a todos, comunicando. Como en el Camino de Emaús. Este Sínodo ha sido especialmente iluminador porque ha movilizado a gran parte del Pueblo de Dios para caminar juntos, incluso aquellos pueblos en los lugares más recónditos. De casi todos los lugares legan las palabras que van formando un gran río, como el propio Amazonas. Se han recorrido todos los afluentes, los cauces grandes y los más pequeños.

La participación ha creado una comunidad de discernimiento en la que se han ido buscando entre las realidades los signos del Espíritu. Los pastores, unidos a la gente, trabajando por crear la comunión que lleva a escuchar juntos en los corazones y el mundo la voz del Espíritu de Dios.

El Sínodo para el Amazonas está siendo un modelo a seguir para crear Iglesia, una Iglesia según fue inspirada en el Concilio Vaticano II y que todavía está por llegar al Amazonas y por llegar a nuestros barrios y a nuestras casas, a tu casa. Permanece atento porque el Sínodo para el Amazonas es en tu casa.