¿Cuál es la música de esta Pascua con coronavirus?


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La reliquia

El Viernes Santo fue un día especial en la catedral de Notre Dame, dentro de las limitaciones que ofrece la catedral de París en pleno proceso de restauración tras el incendio que arrasó con una parte importante del techo en la Semana Santa del año pasado. Para celebrar que la reliquia más preciada de la catedral dedicada a María, el arzobispo Michel Aupetit presidió una oración en la que venerar la ‘corona de espinas’ del Señor en su relicario de cristal.



En una celebración ante un gran crucifijo cerca del presbiterio de la catedral, el arzobispo y los participantes iban con cascos de seguridad y con monos de protección. A través de textos de autores como Marie-Noël, Paul Claudel, Charles Peguy o la Madre Teresa de Calcuta se propuso una meditación que iba acompañada por piezas musicales tocadas al violín por Renaud Capuçon.

Una celebración de Pasión, ante la catedral destruida, pero a la que llegaba el rayo de esperanza del sol de la mañana, las vidrieras floreadas recuperando su luz habitual entre los cascotes o la solidaridad de los donantes… Este año, el Viernes Santo ha sido  para muchos una meditación de la situación actual; pero, a través de la belleza, también una apertura a la Luz y la Vida por encima de la destrucción.

Y como colofón, el Ave María de Schubert ‘a capella’ interpretado por Judith Chemla.

El tenor

Tradicionalmente se ha dicho que la de Milán es la diócesis más grande del mundo. Si esto es así, su catedral, el famoso Duomo no  desmerece de esa consideración. Milán es además, en el norte de Italia, la capital de la Lombardía, la región más afectada en el país por la epidemia del coronavirus. En la zona los fieles no pudieron participar el los oficios ni siquiera el Miércoles de Ceniza.

Para romper este tiempo de Cuaresma y significar el domingo de Pascua de Resurrección desde la catedral se ha querido ofrecer una propuesta estética y religiosa. Un concierto del famoso tenor italiano Andrea Bocelli, que tantas veces se ha prestado a colaborar con las iniciativas del papa Francisco o de la Iglesia en el país. El título del recital es significativo “Andrea Bocelli: Music for Hope”, música para la esperanza. Y es que ese es sencillamente el objetivo, querer transmitir un mensaje de amor y esperanza en estos tiempos de coronavirus.

La propuesta, que ha surgido del alcalde de Milán, Giuseppe Sala, y del arcipreste de la catedral, Gianantonio Borgonovo, contó además con una aportación de la propia seo, el organista del templo ha acompañado a Bocelli. “Creo en la fuerza para rezar juntos, creo en la Pascua Cristiana, el símbolo universal de un renacimiento que todos, creyentes y no creyentes por igual, necesitamos ahora. Gracias a la música, que implicará el fluir de millones de manos que se han unido en todo el mundo, abrazaremos este corazón palpitante del mundo herido, una maravillosa fragua internacional que es el orgullo de Italia. El generoso, proactivo y valiente Milán y toda Italia será una vez más y muy pronto, estoy seguro, un modelo ganador, motor de un Renacimiento que todos esperamos. Será una alegría presenciarlo, en el Duomo, en la fiesta que evoca el misterio del nacimiento y el renacimiento”, señaló Bocelli.

En su repertorio de esperanza han estado piezas como el Panis Angelicus de César Franck, un Ave Maria, de Johann Sebastian Bach adaptado por Charles-François Gounod, Sancta Maria de Pietro Mascagni y Domine Deus de Gioachino Antonio Rossini. Fuera de programa, el himno Amazing Grace desde la propia plaza desierta. “Era ciego, y ahora veo. / La gracia ha enseñado a mi corazón a temer / y la gracia ha aliviado mis temores. / ¡Qué preciosa fue la gracia para mí! / ¡La hora en que creí por vez primera!”, resuena en esta Pascua.

En esta Pascua tan peculiar su banda sonora ha experimentado ritmos muy diversos. Desde los aplausos espontáneos a las improvisadas canciones en familia, desde la sobriedad litúrgica a la proliferación de listas de reproducción de lo más espiritual. Todo sirva, clásico o contemporáneo, para transmitir la esperanza del Resucitado, para descubrir que la Pascua pasa por la pasión.