¿Cómo estamos cuidando a los enfermos?


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La jornada

El día de la Virgen de Lourdes es, un año más como ocurre desde 1992, un día en el que recordar y rezar por los enfermos. Con el lema evangélico de “Gratis habéis recibido; dad gratis” es una jornada eclesial en la que hacer notar toda la labor de la pastoral de la salud organizada y el acompañamiento de todos los que sufren.

Además las oraciones propuestas para este año tienen una atención especial en los cuidadores. Por esto la cuestión de la gratuidad del lema seleccionado. Por ello empieza su mensaje el Papa diciendo que “El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta ‘querida’”.

Una gratuidad que se extiende hasta el voluntariado de quienes son agentes de pastoral de la salud. “La gratuidad humana es la levadura de la acción de los voluntarios, que son tan importantes en el sector socio-sanitario y que viven de manera elocuente la espiritualidad del Buen Samaritano”, dice el Papa lleno de agradecimiento. 

El gesto

Más allá de las celebraciones de curias y conferencias episcopales, en esta ocasión el Dicasterio para el Servicio Humano Integral que se encarga actualmente de la jornada se ha fijado en Calcuta (India) como lugar idóneo para una celebración mundial. Como el santuario francés de los Pirineos, la obra de la Madre Teresa ha puesto a los enfermos de las calles de la ciudad india en los mapas de la sensibilidad humana de oriente y occidente.

Durante toda una semana, la minoritaria comunidad cristiana local lleva ofreciendo a la sociedad el mensaje del papa Francisco para la jornada, en un país donde la enfermedad se siente de forma tan elocuente en las calles. La emergente India sigue siendo un escaparate en lo que a desigualdades y problemas sociales. El empeño de los miles de voluntarios y la solidaridad de muchos, también por parte de la Iglesia, sigue mostrando la fuerza del amor y la misericordia por quienes más sufren.

La anécdota

La madre Teresa se impone como ejemplo para los cuidadores. Su vida santa, más allá de sus noches oscuras, es un aliento para quienes saben bien lo que es convivir con la enfermedad. Los enfermos, las hermanas, los voluntarios… que estuvieron con ella en Calcuta pueden ofrecernos con su testimonio un manual de ternura para quienes padecen cualquier tipo de enfermedad.

También la madre del sari blanco con dos líneas azules supo transmitir la fuerza de la entrega. Así lo muestra, por poner solo un ejemplo, un testimonio recogido por Fernando López de Rego en el libro ‘Teresa de Calcuta, la persona’ (Freskbook, 2014), en el que se cuenta como ella supo que una familia hindú de 8 hijos no tenía nada para comer. La religiosa les llevó un poco de arroz. Nada más llegar a la casa los niños estaban muy contentos a ver la ración, pero la madre cogió la mitad de esta y salió a la calle. A la vuelta, tras pasar no mucho rato, la madre Teresa le preguntó de dónde venía. Había entregado ese arroz a una familia musulmana vecina. “Ellos también tienen hambre”, señaló. Ante este hecho, la monja comentó: “Aquella noche no les di más arroz, pues quería que ellos también pudiesen disfrutar de la alegría de dar”.