José Beltrán, director de Vida Nueva
Director de Vida Nueva

Chantaje a Omella


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MIÉRCOLES

Presentación de la novela de Sánchez Adalid en Madrid. En un corrillo con el padre Martín y el padre Nemesio. Los dos, de vuelta tras gastarse y desgastarse. Uno, en la farmacia del Vaticano. El otro, en el hospital de la isla Tiberina donde los Hermanos de san Juan de Dios salvaron a unos cuantos judíos, tal y como narra el sacerdote extremeño en ‘Una luz en la noche de Roma’. Los dos me tiran de las orejas como representante del gremio de los plumillas. “Los periodistas os habéis dedicado a cuestionar que Pío XII no fue lo suficientemente contundente con los nazis, pero nadie habla de sus vestiduras ensangrentadas porque rescató con sus propias manos a muchos de una muerte segura”. Dicho queda.



JUEVES

Consejo editorial de Vida Nueva. Diego echa mano del prior medieval escocés Ricardo de San Víctor en varios momentos para hacernos caer en la cuenta de cómo la realidad se contempla de otra manera cuando entran en juego el cariño y la esperanza. En definitiva, cuando uno se pone las gafas de Dios: “Donde hay amor, hay ojos”.

SÁBADO

Encuentro internacional digital de misión compartida calasancia. Habla Ernesto Reyes, laico marista chileno. Alerta para no caer en “gestionar” el carisma, sino a vivirlo, a encarnarlo, a contagiarlo. Y, sobre todo, “a ponerse el delantal” por los últimos, a ser “Pepito Grillo en medio de una sociedad sin conciencia”.

LUNES

“¿Francisco ha dividido a la Iglesia?”. Me lo pregunta alguien con total naturalidad. No me cuesta responder. La división era más que latente antes. Pero quienes sí hicieron esfuerzos por la comunión en otro tiempo ven ahora cómo otros, no solo la quebrantan, sino que promueven la tensión de cuerda.

Omella Forum 2

MARTES

Los independentistas presionan para que el cardenal Omella comparezca en el Parlament. No sé si la palabra es ‘chantaje’. Pero mucho tiene que ver que el purpurado se haya se negado a convencer al Papa y a los curiales de que hicieran caricias a determinados postulados ideológicos. Lo sabe ‘La Moreneta’, hasta donde alguien acudió, no con una plegaria bajo el brazo, sino más bien con un contrato envenenado. Si el eclesiástico no ejercía de interlocutor, el azote llegará en forma de comisión política. Y el maño no se doblegó. Con los pobres no se juega. Con la pederastia, tampoco.

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