Redactor de Vida Nueva Digital y de la revista Vida Nueva

¿Cerrará definitivamente sus puertas la Trapa original?


Compartir

La sede

En medio de los pantanos de Normandía, en Francia, se encuentra la abadía de Nuestra Señora de la Trappe. A lo largo de la historia ha sido habitada por los benedictinos, después por los cistercienses y, desde 1664, los monjes comenzaron un estilo de vida más sobrio y silencioso… convirtiéndose en la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, aunque para la gente serían los trapenses. Armand-Jean le Bouthillier de Rancé fue el impulsor de esa vuelta a la esencia de la regla de san Benito que se extendió por todo el mundo. Solo hay que pensar en los chocolates de La Trapa de Dueñas, en Palencia.



En 1790 en los momentos más anticlericales de la Revolución Francesa los monjes tuvieron que exiliarse. Entonces algunos monjes se irían a Suiza o incluso a Mallorca. Tras 24 años en el exterior, los primeros religiosos pudieron volver al monasterio, construir una nueva iglesia –por eso el monasterio se rebautizó como la ‘Grande Trappe’–. Aunque se bajaron las pretensiones de grandeza en 1966 volviendo a ser simplemente ‘La Trappe’. Pero ahora puede que en 2028 la marcha de los monjes sea definitiva por motivos bien distintos a la persecución, como contaba estos días Tribune Chretienne.

La Trapa Monasterio Francia

La noticia

“El fin de una era” es el titular de esa crónica anunciando que “tras casi 900 años, los monjes de la histórica Abadía de La Trappe han anunciado recientemente que contemplan abandonar el monasterio hacia el año 2028”, lo que representa “un punto de inflexión para un lugar que se ha erigido como uno de los grandes símbolos mundiales de la tradición cisterciense”.

¿Los motivos? En un comunicado oficial ha señalado que la difícil decisión se ha producido tras “una drástica disminución de las vocaciones y el peso económico y logístico cada vez más insostenible que supone mantener un patrimonio arquitectónico de tales dimensiones”. El abad, ante la preocupación en el entorno, ha advertido que “la abadía de La Trappe no ha cerrado y no está en venta” y sigue de momento su vida ordinaria.

El monasterio, que toma su nombre de las trampas que ponían los cazadores en los bosques del entorne, se funda en el siglo XII como recuerdo en honor a la Virgen María a su mujer de Rotrou III, el conde de Perche –que da nombre a la región–, Mathilde tras perder la vida con el hundimiento del famoso navío ‘White Ship’ en el Canal de la Mancha en 1120. En 1140 ya hay noción de la construcción de este espacio que en 1147 se integraría formalmente en la Orden del Císter.

Las soluciones

A lo largo de la historia, los monjes han sobrevivido como han podido a La Guerra de los Cien Años, incluso teniendo que refugiarse en castillos cercanos, algo que se repetiría en la Revolución Francesa bajo el abad Dom Augustin de Lestrange. Por el camino, la abadía vivió la Gran Reforma del siglo XVII con Armand-Jean Le Bouthillier de Rancé, un ahijado del cardenal Richelieu que encaminó la deriva monacal con una estricta reforma basada en el silencio absoluto, la austeridad y la oración intensa haciendo de la ‘La Trappe’ un referente internacional.

Ahora los monjes buscan “soluciones más adaptadas y pertinentes tanto a nivel económico como espiritual” junto a otras comunidades de trapenses, según señalan en el comunicado. Mientras los religiosos ofrecen visitas guiadas especiales para los habitantes de la zona, muchos ellos vinculados emocional o económicamente a la Trapa.

La Trappe Francia