Autores

Guillermo Jesús Kowalski

Prácticas cuaresmales para una misericordia que desinstala

El ayuno bíblico es pedagógico: nos enseña a sentir el hambre que otros no eligen. No es una prueba de fortaleza, sino una escuela de empatía. En el desierto, Jesús no solo pasa hambre; rechaza las lógicas de manipulación y poder.