Después de más de 11 horas de viaje, el papa León XIV arribó al aeropuerto internacional de Carrasco en Montevideo (Uruguay), y de esta manera se encuentra con la tierra que vio crecer y fortalecer su vocación sacerdotal y episcopal.
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A los pies del avión, recibió el saludo del presidente del Uruguay, Yamandú Orsi, quien le dio la bienvenida al país. Seguidamente, recibió el saludo de algunos funcionarios, militares y de los obispos del episcopado uruguayo.
Seguidamente, se dirigió en camioneta y luego en el papamóvil hacia la Plaza Independencia donde se realizará la ceremonia de bienvenida. La gente se aproximó a la Avenida para ver de cerca el recorrido del Pontífice por las calles del centro urbano, y vivó al Papa entre gritos y euforia: “León, querido, Uruguay está contigo”.
El presidente, con el “querido amigo” León XIV
Un sonriente y emocionado León XIV, fue recibido en la Plaza, no solo por las autoridades nacionales, sino por miembros de las distintas comunidades en las que trabaja la Iglesia local: discapacitados, jóvenes de hogares. También fue saludado por los expresidentes del país: Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Luis Lacalle Pou.
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, le da la bienvenida al papa León XIV en la plaza Independencia de Montevideo. Foto: Vatican News
En este acto de bienvenida, el presidente Orsi se refirió al visitante como “querido amigo”: “Bienvenido a esta patria grande que lo espera y recibe con los brazos y el corazón abierto. Bienvenido, querido amigo, a Uruguay. Es un privilegio recibirlo en esta región del mundo que pasó por procesos duros y dolorosos en la conformación de Estados e instituciones. Pero hoy es un poco de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras entre países”.
El mandatario valoró y agradeció no solo la postura del Vaticano en el campo de los derechos humanos, sino la enorme tarea social de la Iglesia que ha dado grandes líderes al Uruguay.
Aseveró que como sociedad, con su tradición laica, han aprendido a transformar las diferencias y posiciones contrapuestas “en un espacio común donde hacer crecer la justicia y la fraternidad”.
Se refirió a la encíclica ‘Magnifica humanitas’, y aseguró su total adhesión a los dichos de poner en el centro a la persona.
Sostuvo que el diálogo, paz y negociación son el único camino posible. Y que cuente con Uruguay “en la defensa de la paz y compartimos la visión del desarrollo humano”.
