Una mujer y un diácono asumen responsabilidades pastorales en el Episcopado colombiano

Los obispos han comenzado a dar señales para que la sinodalidad deje de estar en el discurso y comience a ser una realidad

Carolina Escalante y Bernardo Vanegas
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Los obispos han comenzado a dar señales para que la sinodalidad deje de estar en el discurso y comience a ser una realidad tras nombrar a una mujer y a un diácono en funciones pastorales de alto nivel.



Se trata de Carolina Escalante Ortega y Bernardo Vanegas, quienes asumirán nuevas responsabilidades pastorales en el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.

En el caso de Escalante, será la primera laica en dirigir el Departamento de Matrimonio y Familia y Promoción y Defensa de la Vida, mientras que Vanegas asume el Departamento de Animación de la Comunión y la Sinodalidad, junto con su esposa, Ángela María Correa.

“Sus experiencias reflejan la riqueza de las vocaciones y el compromiso de caminar juntos al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”, han indicado desde la oficina de prensa del Episcopado.

Una joven psicóloga

Escalante Ortega, joven psicóloga con formación en intervención psicosocial y salud mental, especializada en el trabajo con familias y comunidades vulnerables.

Viene de trabajar con las comunidades, especialmente en el Catatumbo, una de las regiones afectadas por la violencia en Colombia, donde desarrolló un trabajo pastoral vinculado a la Diócesis de Tibú.

“Este encargo representa también una misión que Dios le confía en un momento significativo para el país y para la Iglesia”, señaló la laica.

También señaló que la familia y la defensa de la vida “están presentes en las distintas dimensiones de la acción evangelizadora y se fortalecen cuando se articulan con las demás pastorales”.

Una labor desde el matrimonio

Vanegas es diácono permanente de la Arquidiócesis de Bogotá, desde noviembre de 2017. Está casado con Ángela María Correa, con quien lleva 30 años de matrimonio.

Dirigirá el Departamento de Animación de la Comunión y la Sinodalidad, instancia que recoge y reorienta la labor que anteriormente desarrollaba el Departamento de Lugares Eclesiales.

Es ingeniero industrial y empresario del sector de la tecnología, además de teólogo de Unicervantes, especialista en Sagrada Escritura de la Universidad de San Dámaso y máster en Estudios Bíblicos de la Universidad de La Rioja.

Indicó que pondrá al servicio de la comunidad “lo aprendido y seguir creciendo junto a quienes comparten esta misión”.

Además confía que junto con su esposa tendrá la posibilidad de asumir esta tarea “un significado especial, pues les permite aportar desde su vida matrimonial, su fe y su experiencia familiar”.

“Fueron los mismos señores obispos quienes pidieron que ella también me acompañara en este encargo, para que como matrimonio sirvamos al Departamento y a la Iglesia”, puntualizó.

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