El cardenal Blázquez sobre los abusos en la Iglesia: “Probablemente todos hemos llegado tarde”

El expresidente de la Conferencia Episcopal recuerda el encuentro convocado por Francisco en 2019, defiende los pasos dados desde entonces y avisa: “No hay vuelta atrás”

Ricardo Blazquez
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“Probablemente todos habíamos llegado tarde a esta cuestión”. El cardenal Ricardo Blázquez ha hecho autocrítica sobre la respuesta de la Iglesia a los abusos sexuales durante una entrevista con motivo del 60 aniversario de la Conferencia Episcopal Española (CEE), institución que presidió en dos etapas, entre 2005 y 2008 y entre 2014 y 2020.



Tras la conversación con el cardenal Antonio María Rouco Varela, publicada el pasado 21 de octubre, este jueves 29 se estrena la entrevista con Ricardo Blázquez. El próximo 4 de noviembre será el turno del cardenal Juan José Omella y la serie concluirá el 10 de noviembre con el presidente actual de la CEE, Luis Argüello.

Los cuatro aparecerán además en el documental “60 años de la CEE: una historia compartida”, cuyo estreno está previsto en torno a la próxima Asamblea Plenaria de los obispos españoles, que se celebrará del 16 al 23 de noviembre.

La crisis de los abusos

Durante la entrevista, el arzobispo emérito de Valladolid recuerda especialmente el encuentro que el papa Francisco convocó en febrero de 2019 con los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para abordar la crisis de los abusos. Para Blázquez, aquellas jornadas marcaron un punto de inflexión en la manera de afrontar el problema.

“Todos tuvimos la oportunidad en aquellos días de hablar con libertad y con confianza ante personas que participábamos de una forma o de otra en un problema semejante”, explica. Fue entonces, añade, cuando apareció con claridad que “probablemente todos habíamos llegado tarde a esta cuestión. En las familias también y en las sociedades”.

“Una cuestión grave”

Blázquez sitúa uno de los primeros grandes avisos en la Iglesia en el viacrucis de 2005, cuando el entonces cardenal Joseph Ratzinger habló de la “porquería” dentro de la Iglesia. “Todos tomamos nota. Quizá con sorpresa inicialmente, pero después fuimos viendo que efectivamente se trataba de una cuestión. Y una cuestión grave. Una cuestión que era un abuso increíble“, recuerda.

“Puede haber abusos no solo sexuales, sino también de autoridad y poder y de conciencia. Y a veces unos abusos llevan consigo otros”, señala. En ese contexto, defiende que la Conferencia Episcopal ha ido dando “pasos muy importantes de una manera constante” y recuerda encuentros personales con personas que habían sufrido abusos.

“Uno, cuando escuchaba aquellos acontecimientos, quedaba sorprendido de hasta dónde se había llegado, con un dolor profundo”, reconoce, al tiempo que reivindica la necesidad de escuchar a quienes quisieran expresar su sufrimiento dentro de la Iglesia.

“No hay vuelta atrás”

Preguntado por el camino recorrido desde entonces, Blázquez se muestra tajante: “No hay vuelta atrás”. “No debe haber vuelta atrás ni en las familias, ni en la educación, ni en el campo deportivo, ni efectivamente en la Iglesia, en las Iglesias”, insiste.

La entrevista repasa también algunos de los episodios más complejos de sus años como obispo y presidente de la CEE. Uno de ellos fue su etapa al frente de la diócesis de Bilbao, en plena actividad terrorista de ETA. Blázquez recuerda especialmente el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, cuyo funeral presidió. “Aquellos días fueron tremendos”, afirma, al evocar las movilizaciones ciudadanas para exigir su liberación y, posteriormente, condenar su asesinato.

El cardenal insiste en que durante aquellos años “por parte de la Iglesia siempre fueron condenadas las actuaciones terroristas” y recuerda el clima de miedo que se vivía: “Se puede comprender lo que significa cuando una persona, al coger el coche por la mañana, tiene que mirar los bajos. ¿Qué le ocurrirá? ¿Dónde estará a lo mejor la muerte esperando?”.

“La concordia debe ser posible”

Otro de los momentos abordados es la crisis política e institucional de Cataluña en 2017. Blázquez recupera entonces una de las ideas que utilizó como presidente de la Conferencia Episcopal: el epitafio de Adolfo Suárez en la catedral de Ávila, “La concordia fue posible”. “La concordia, lo digo también ahora, la concordia debe ser posible. Nada de bloques cerrados, nada de levantar muros”, afirma.

Para el cardenal, la sociedad española debe evitar encerrarse en posiciones irreconciliables: “Somos la misma sociedad, somos el mismo pueblo, tenemos que trabajar conjuntamente”. “La concordia fue posible, la concordia es posible y la concordia será posible”, concluye.

Una Iglesia en una sociedad secularizada

“No podía contar ya la Iglesia con que la sociedad fuera católica como tal”, explica. La misión, por tanto, debe dirigirse a personas inmersas en “un movimiento secularizador”, no solo en la legislación o las estructuras colectivas, sino también “en la propia conciencia, en el propio interior de la persona”. “La Iglesia aquí en España no ha querido arrinconarse como cercenar la relación con la sociedad y con los ciudadanos”, señala.

Sin embargo, la conversación aborda igualmente el Congreso de Laicos celebrado en 2020, pocas semanas antes de la pandemia, y el papel que estos deben ocupar en la vida eclesial. “Hoy un laico no es una persona sometida en absoluto a la autoridad en la Iglesia. Es un hermano en la fe con una responsabilidad que el Señor le confiere”, explica.

“Tenemos que escucharnos, tenemos que ayudarnos unos a otros, la misión es tarea de todos“, añade, vinculando aquella experiencia con el posterior desarrollo de la sinodalidad impulsada por Francisco.

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