La Villa Marista de Luján fue el escenario del primer encuentro de movimientos eclesiales, asociaciones y corrientes de gracia, de carácter nacional, en clave sinodal.
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La organización y convocatoria estuvieron a cargo de la Mesa de Movimientos Eclesiales del Secretariado para los Laicos (Seplai) de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). El encuentro contó con el acompañamiento pastoral de los obispos de Goya, Adolfo Canecín, y de Adolfo Uriona FDP, titular de Villa de la Concepción del Río Cuarto.
“Que todos sean uno…”
El evento, que congregó a más de representantes de los diferentes organismos, se desarrolló bajo el lema “Laicos para transformar el mundo”, inspirado en el pasaje evangélico de Juan: “Que todos sean uno para que el mundo crea”.
El objetivo principal de la propuesta fue plasmar de manera práctica el proceso sinodal que transita la Iglesia en la actualidad, compartiendo las experiencias de cada institución para tejer una red común que busque transformar la realidad social a través de los valores evangélicos.
La coordinación general estuvo liderada por Gustavo Vivona, secretario del Seplai, junto a Romina Chávez y Pablo Blanco, responsables de la Mesa de Movimientos.

Reunión de los Movimientos Eclesiales de Argentina, con el objetivo de tejer una red que ayude a la transformación social (Luján – PBA)
Áreas comunitarias
Las jornadas se estructuraron a través de paneles de exposición donde se abordaron diversas áreas de trabajo esenciales para la comunidad: misión y evangelización, educación, política, justicia, salud, familia, infancia, adolescencia, adultos, diálogo cultural e interreligioso, liturgia, vulnerabilidad y trabajo.
La apertura teológica estuvo a cargo del Pbro. Dr. Carlos Galli, quien disertó sobre el camino sinodal de la Iglesia y su profunda relación con los carismas.
Un pilar fundamental de las jornadas fueron las dos instancias de “Conversación en el Espíritu”. Este espacio de discernimiento comunitario dejó como conclusión la necesidad de seguir caminando juntos, potenciando el conocimiento mutuo para articular esfuerzos y poner la riqueza de cada carisma al servicio de la Iglesia.
Los participantes lanzaron una firme invitación a “ensanchar la tienda”, bajo la premisa de que “todos, todos, todos” tienen un lugar para sumarse a esta misión.
Asimismo, los participantes coincidieron en que se vivió una experiencia profunda de unidad manifestada en la gracia fraterna, la escucha atenta y la alegría compartida. Se destacó el nacimiento de un verdadero sentimiento de “nosotros”, consolidando una “comunidad de comunidades” que respeta la identidad de cada carisma particular.
El cierre del encuentro tuvo lugar en la Basílica de Luján con una emotiva eucaristía presidida por el arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Scheinig. En su homilía, el prelado valoró enormemente el trabajo realizado durante el fin de semana y animó con entusiasmo a los laicos a convertirse en “sal de la tierra y luz del mundo”, una frase que resonó con fuerza al coincidir con la canción lema de este hito eclesial.
