Fernando Vidal
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

El emergente fascismo cristiano


Pete Hegseth, secretario de Guerra –desde 1789 era “de Defensa”– de Estados Unidos, es el probable fundador del nuevo fascismo cristiano. Oficial en Guantánamo, luego fue un comunicador carismático y polarizante en FOX News.



En 2018, vivió una conversión religiosa que le condujo al evangelismo más ultra y sostiene que Occidente está inmerso en una guerra santa por la libertad –’American Crusade’ (2020) se titula su libro–. Cree que su país no debe ser una democracia y que el antagonismo entre izquierda y derecha es irreconciliable e irresoluble por medios democráticos.

Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos

Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos. Foto: EFE

La peligrosidad del programa ideológico de Hegseth consiste en que dibuja un nuevo fascismo. Ya no es solo autoritarismo o populismo trumpista. Junto con la proclamación de la Santa Cruzada –en unión con el sionismo ultraderechista–, defiende la masculinización de Occidente, quiere impregnar la civilización de valores y estética militares, propugna el fanatismo nacionalista y el más extremo hipercapitalismo. Un programa muy convergente con el putinismo y contagioso en Europa. Su proyecto incluye todo Occidente.

Política de la crueldad

También está implantando una política de la crueldad. Acusado de crímenes de guerra por ordenar matar a supervivientes de un barco bombardeado en el Caribe, ha defendido la tortura extrema, el indulto de criminales de guerra, anima al genocidio palestino, mandó bombardear una escuela en Irán y anuncia la primera retransmisión televisiva de un fusilamiento. Esta crueldad busca crear una cultura de violencia y muerte.

Todo lo baña con una intensa retórica religiosa judeocristiana que gira alrededor de la figura bíblica del Señor de los ejércitos. Esta combinación de populismo, militarismo cultural, supremacismo, patriarcalismo, crueldad, nacionalismo, confesionalismo y cristianismo es la vieja fórmula del fascismo. Ambicioso y fascinador, él es la opción más probable y trágica para heredar y evolucionar el trumpismo.

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