El Papa pide oraciones en el ángelus para su próxima operación de pulmón

  • Desde el Vaticano, señalan que la intervención está prevista para los primeros días de la próxima semana y que la estancia hospitalaria será aproximadamente de una semana
  • León XIV hizo un llamamiento para que se restablezca el transporte de cereal a través del Mar Negro para que lleguen a los países que más lo necesiten

El Papa pide oraciones en el ángelus para su próxima operación de pulmón
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En su habitual encuentro dominical desde la ventana del Palacio Apostólico, el papa León XIV presidió el rezo del ángelus este domingo ante los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. Además anunción que se someterá en los próximos días a una operación por un nódulo en el pulmón y que confía en las oraciones y la “cercanía espiritual” de los fieles. “Recientemente, durante unas revisiones, los médicos me han detectado un nódulo localizado en el pulmón. Se ha detectado en una fase muy temprana y está bien localizado”, explicó. “Los médicos consideran conveniente intervenir y, por lo tanto, siguiendo sus consejos, he decidido operarme para extirparlo”, añadió el Papa.  Desde el Vaticano, señalan que la intervención está prevista para los primeros días de la próxima semana y que la estancia hospitalaria tras la operación será aproximadamente de una semana.



Además, en los saludos finales, el Papa recordó la beatificación de la fundadora de las Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús, María Ignazia Isacchi. Ante los sufrimiento y las consecuencias que genera la guerra en Ucrania, León XIV hizo un llamamiento para que se restablezca el transporte de cereal a través del Mar Negro para que lleguen a los países que más lo necesiten.

La boda

El Papa comenzó su alocución recordando que el matrimonio de un hijo es un motivo de gran gozo que se desea compartir, citando a santo Tomás de Aquino para recordar que el bien tiende por su propia naturaleza a expandirse. Según el pontífice, esta parábola refleja una realidad humana y espiritual muy profunda, ya que, en sus propias palabras, “cuando sucede algo bueno, se enciende una luz que lleva a incluir a los demás en la propia felicidad”.

No obstante, León XIV reconoció las dificultades de la evangelización y del testimonio cristiano en el mundo actual. Hizo hincapié en la reacción de los invitados de la parábola, quienes prefirieron sus propios asuntos o incluso atacaron a los mensajeros. Constató que en la vida real “Lamentablemente, esto también sucede: el bien que ofrecemos no siempre es comprendido, reconocido o apreciado; a veces incluso es malinterpretado y rechazado”.

Sin embargo, el Papa advirtió que “eso no debe desanimarnos”, recordando que el rey del relato no canceló la fiesta, sino que decidió ampliar la invitación para que “la alegría de los esposos sea un don para todos”. Al adentrarse en el significado teológico de la historia, el pontífice recurrió a san Jerónimo para explicar que el rey representa a Dios Padre, el esposo a Jesús y la esposa a la Iglesia.

La fuerza de la alegría

Bajo esta premisa, subrayó que los creyentes han sido elegidos por el Señor “para compartir con Él nuestra existencia y para ser junto a Él portadores de vida”. En un tono cercano, el Papa aseguró que “la fiesta de bodas es la nuestra, y la sala del banquete son nuestras iglesias, nuestras casas, los lugares donde vivimos”. Es en esos espacios cotidianos donde, según expresó, “el Hijo del Rey, Jesucristo, vuelve a declararnos su amor y espera nuestro ‘sí’”.

Hacia el final de su mensaje, el Papa describió la esencia del testimonio cristiano frente al mundo. Aseguró a los presentes que “la alegría que anunciamos no es artificial, sino profunda, concreta, real”. Esta felicidad, continuó, es “hermosa como los rostros de las personas que encontramos, verdadera como el trabajo, las sonrisas, las lágrimas, las manos estrechadas, los gestos de bien de nuestras jornadas”.

Finalmente, el papa León XIV concluyó su reflexión encomendándose a la Virgen María. Pidió su intercesión para que los cristianos puedan crecer en este gozo divino y sean capaces de anunciarlo “siempre y en todas partes, también allí donde no es comprendida; con generosidad, con valentía y con fe”.

León XIV reza el ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro. Foto: EFE

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