Ramón Valdivia tomó las riendas de manera provisional de la Diócesis de Cádiz y Ceuta a finales de noviembre del año pasado. Y lo hizo en una situación más que excepcional. León XIV confió en él para gestionar una diócesis golpeada después de que trascendiera la denuncia contra el entonces obispo Rafael Zornoza por presuntos abusos a un menor en los años 90. A esto se sumaban las críticas latentes desde hacía años sobre la autoridad del prelado de origen madrileño. En este clima algo más que enrarecido, aterrizó el obispo auxiliar de Sevilla.
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A lo largo de este tiempo, diferentes voces sacerdotales y laicales de la Diócesis han compartido con ‘Vida Nueva’ “la más que buena disposición” que ha mostrado el obispo. “Se ha pateado la diócesis de arriba abajo y, sobre todo, ha escuchado a todos. La gente estaba muy necesitada de tener un pastor cerca y Valdivia ha encarnado eso que decía el papa Francisco de caminar delante, al lado y detrás del pueblo. Está uniendo y avivando a una diócesis agrietada y cansada. Se nota que está a gusto”, comentan.
Vía libre para gestionar
La gravedad de la situación en Cádiz era tal que, según ha podido saber esta revista, desde Roma se habrían limitado más de lo habitual las funciones del administrador apostólico. Una situación que habría cambiado este verano para evitar un freno en la actividad diocesana y en un gesto de confianza en el liderazgo de Valdivia. La Santa Sede le habría autorizado, entre otras medidas, a realizar nombramientos.
Ramón Valdivia, en el inicio de curso de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Foto: Diócesis de Cádiz y Ceuta
Prueba de ello son los ochenta nombramientos, sin contar las prórrogas, que firmó hace apenas una semana. Un vuelco a la Diócesis que se habría recibido de buen agrado, reflejo de la necesidad de aires nuevos en el territorio eclesiástico. Además de los traslados de párroco, se encuentran designaciones significativas como las del canciller y los delegados de Familia, Cofradías, Pastoral Juvenil y Patrimonio. Así, podría decirse que Valdivia ha comenzado a ‘ejercer’ de obispo de Cádiz y Ceuta, a la espera de que la Nunciatura y el Dicasterio para los Obispos engrasen la máquina para proveer de un pastor definitivo a la diócesis andaluza.
Lo que implica el servicio
El pasado 2 de octubre, en la apertura del nuevo curso de la Curia, los nuevos delegados tomaron posesión. “El que está desarrollando este servicio lleva implícita una llamada del Señor, ya sea para los asuntos más mundanos o para los asuntos más importantes, más cruciales”, expuso Valdivia, con una invitación añadida a “despojarnos de toda posible pompa que nosotros podamos manifestar con nuestros actos o con nuestras palabras”.
A la crisis interna que tuvo que afrontar Valdivia a su llegada se han sumado los problemas cotidianos de la Diócesis. Pero no solo eso. Este verano le tocó, además, abordar la encrucijada ceutí. Desde un primer momento, fiel a su estilo, optó por “un perfil bajo resolutivo”, comentan desde Ceuta. Se personó en la Ciudad Autónoma para acompañar tanto a los sacerdotes como a las comunidades religiosas y a los laicos, con el fin de “intentar rebajar la tensión, consciente de la indignación popular”.
Ramón Valdivia, en el inicio de curso de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Foto: Diócesis de Cádiz y Ceuta
En paralelo, también se mostró cercano a todas las plataformas eclesiales que brindan atención básica a los migrantes. En un ejercicio de equilibrismo evangélico, ha solicitado tanto a los propios curas como a la Conferencia Episcopal máxima cautela en sus pronunciamientos. En un nuevo gesto de respaldo, Valdivia decidió iniciar el curso pastoral con su equipo de Gobierno en Ceuta para tomar una vez más el pulso a la realidad ceutí.
