Amor Romeira debuta en el Teatro Arlequín Gran Vía con A.I. Sofocos, comedia producida por Mónica Pont, con quien comparte reparto junto a Mar Regueras y Diana Peñalver. La colaboradora de televisión y creadora de contenido cambia cámaras y redes por las tablas… con gran éxito.
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PREGUNTA.- ¿Qué Amor Romeira se va a encontrar el público?
RESPUESTA.- Una nueva, pero para mí es la de siempre. La gente desconoce mi faceta como actriz y les puede sorprender. Desde que tenía 9 años, estoy en los escenarios actuando, cantando, interpretando y bailando. Me catalogan como una chica televisiva, una colaboradora famosa de la tele, y por eso les sorprende.
P.- Hace muchos personajes, con cambios de vestuario (de Ágatha Ruiz de la Prada), cantando…
R.- Es difícil, pero me lo he currado. Los retos complejos son en los que más hay que implicarse. He ensayado y estudiado mucho y ahora doy lo mejor de mí.
Romper estigmas
P.- La obra habla de mujeres, cuerpos, edades… ¿Nos cuesta aceptar que el cuerpo se modifica?
Seguimos atribuyendo el sofoco a una debilidad femenina relacionada con los ciclos hormonales y no deja de ser un estigma. Además, los sofocos pueden darse por muchos motivos, no solo por la menopausia: en una reunión de trabajo, una junta de vecinos, un atasco o cuando tu marido se pone insoportable. Esta obra rompe ese estigma. (…)
P.- ¿Seguirá siendo una cara visible del activismo?
R.- Hasta el infinito y más allá. Y más en los tiempos que corren. A veces, es agotador estar luchando constantemente, pero es necesario. Como decía mi madre, las que tenemos altavoz debemos aprovecharlo. Lo utilizaré siempre para dar visibilidad, no solo al colectivo LGTBI, sino a cualquier derecho humano.
Personalidad arrolladora
P.- ¿Qué parte de Amor conoce muy poca gente?
R.- Realmente, soy una desconocida porque he tenido la suerte de que se habla de lo que yo hablo, no de mí. Estoy expuesta y cada uno tiene derecho a pensar lo que quiera. Pero, cuando las personas me conocen, ninguna puede hablar mal de mí. Mi personalidad es arrolladora, soy de imponer autoridad; mi físico también es ¡pam, pa’lante! Y, de repente, cuando me conocen, dicen: “Pero ¡qué mona esta niña!”. Detrás del armazón de mujer fatal, hay una niña que se ha criado a sí misma y es muy cercana y humilde.
P.- ¿Tiene algún tipo de creencia?
R.- Soy católica, apostólica y canaria, porque no soy romana. Pero sí, tengo mucha fe. Creo mucho también en la religión yoruba, en las creencias de origen guanche, en las recetas medicinales… Creo en todo y respeto todo. La fe es personal y tengo mucha. Además, diría que soy cristiana; aunque la Iglesia no me represente, la paz que ella me da no la he encontrado en otros sitios.
