Los obispos alemanes: “La gestación subrogada siempre viola la dignidad humana”

La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal aborda estos días también la donación de órganos, el suicidio asistido y el uso de la IA en medicina

Los obispos alemanes: “La gestación subrogada siempre viola la dignidad humana”
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Los obispos alemanes han reafirmado este martes su rechazo a la gestación subrogada y al suicidio asistido, al tiempo que han defendido la donación de órganos como un gesto de solidaridad siempre que exista una decisión libre y expresa del donante. Lo han hecho durante una de las jornadas de la asamblea plenaria de otoño de la Conferencia Episcopal Alemana, que se celebra en Fulda.



“La gestación subrogada siempre viola la dignidad humana tanto del niño como de la madre”, han aseverado. Junto a los obispos ha intervenido también la presidenta de Cáritas Alemania, Eva Welskop-Deffaa, que ha puesto el foco en las consecuencias que podría tener la inteligencia artificial en el cuidado de las personas más vulnerables.

Un niño convertido en “objeto”

El obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck, ha defendido que el rechazo a la gestación subrogada debe mantenerse incluso cuando no exista una contraprestación económica para la mujer que lleva adelante el embarazo. “Incluso en los casos de gestación subrogada altruista, donde la madre subrogada no recibe ningún tipo de compensación económica, el niño se reduce a un objeto y a una cuestión contractual”, ha afirmado.

Overbeck ha reconocido el sufrimiento que puede provocar en una pareja un deseo de tener hijos que no llega a cumplirse y ha insistido en que la Iglesia no cuestiona su capacidad para ejercer una paternidad o maternidad responsable y afectuosa. Sin embargo, considera que “la protección de la dignidad del niño debe prevalecer sobre ese deseo”.

El obispo ha señalado especialmente las condiciones que pueden acompañar a los procesos de gestación subrogada realizados en otros países, algunos de ellos sometidos, ha denunciado, a contratos “degradantes” e “inmorales”. Por ello, ante la posibilidad de establecer en Alemania una regulación especialmente estricta tampoco convence a los obispos, que mantienen así su oposición a cualquier legalización de esta práctica.

“El Estado tiene el deber de proteger la libertad de querer vivir”

En la misma línea, la presidenta de Cáritas Alemania, Eva Welskop-Deffaa, ha reclamado que el debate sobre la eutanasia debe centrarse en la prevención del suicidio, los cuidados paliativos y el acompañamiento médico y psicológico de las personas gravemente enfermas o que expresan deseos de morir.

“El Estado tiene el deber de proteger la libertad de querer vivir, de poder vivir y de tener la posibilidad de vivir”, ha afirmado. Una protección que, ha añadido, debe alcanzar especialmente a quienes pueden comenzar a percibirse como una carga o considerar que ya no aportan nada “productivo” a la sociedad.

Por su parte, el obispo auxiliar de Augsburgo, Anton Losinger, ha recordado además que detrás de muchos deseos de morir se encuentran el miedo al dolor, al sufrimiento psicológico o a situaciones de aislamiento. Según ha señalado, “cuando existen un tratamiento adecuado del dolor y buenos cuidados paliativos, ese deseo disminuye en numerosos pacientes”.

¿Un robot recomendando el suicidio?

Welskop-Deffaa ha introducido también una advertencia especialmente vinculada al desarrollo tecnológico: qué puede ocurrir si la introducción de inteligencia artificial y robots en los cuidados se utiliza fundamentalmente para reducir costes.

La presidenta de Cáritas ha rechazado las propuestas que plantean sustituir el acompañamiento humano por robots y ha llevado el argumento hasta uno de sus posibles extremos. “Ya tenemos suficiente imaginación para considerar de lo que son capaces los algoritmos”, ha señalado.

Los obispos peruanos salen en defensa de la vida

Embarazo. Foto: Archivo Vida Nueva

Sí a donar órganos, pero sin presión

En cuanto a la donación de órganos, los obispos alemanes respaldan el objetivo de incrementar el número de donantes y consideran esta decisión compatible con su defensa de la dignidad humana. “Quienes donan sus órganos actúan con espíritu de caridad cristiana y solidaridad humana”, ha afirmado Overbeck.

Pero el apoyo tiene una condición: la donación debe seguir siendo libre. La Iglesia católica alemana rechaza por ello un sistema en el que todas las personas sean consideradas automáticamente donantes salvo que hayan manifestado expresamente lo contrario.

Su propuesta es mantener un modelo de “consentimiento explícito”, aunque facilitando que cada ciudadano sea preguntado de manera periódica y oficial sobre su voluntad de donar. Las Iglesias alemanas han defendido recientemente este mecanismo frente a las propuestas para introducir un sistema de consentimiento presunto.

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