La Iglesia, en la cárcel: 3,7 millones de euros para la pastoral penitenciaria

La Conferencia Episcopal Española presenta la memoria de su actividad en las prisiones y en favor de la reinserción

La Iglesia, en la cárcel: 3,7 millones de euros para la pastoral penitenciaria
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Con la visita de León XIV a la cárcel de Brians en la memoria, la Conferencia Episcopal Española ha dado a conocer el alcance de la labor de quienes llevan las riendas de la pastoral penitenciaria en España. En su memoria anual, se recoge cómo durante 2025 se contó con una aportación económica de 3.735.938 euros. De esta cantidad, 1.553.465 euros correspondieron a las capellanías y 2.127.472 euros a las 90 casas de acogida distribuidas por todo el país. Este desembolso ha permitido acompañar a 40.289 personas, entre las que se encuentra las más de tres mil a las que se ha acogido en estas residencias.



En total, la Iglesia ha desarrollado 1.076 programas, de los que 936 se han realizado dentro de los centros penitenciarios y 140 fuera de ellos. Dentro de los centros penitenciarios se han efectuado 573 programas religiosos, con 768 grupos y acciones pastorales y 21.270 personas participantes en actividades religiosas. A ellos se han sumado 341 programas sociales, 22 programas jurídicos y diferentes iniciativas de acompañamiento y atención.

Capellanes y voluntarios

Junto a los 159 capellanes, la pastoral penitenciaria sale adelante gracias a 1.910 voluntarios laicos y 667 entidades colaboradoras. “Constatamos que faltan manos. Debemos especificar bien la vocación al servicio del preso“, recoge el documento de la Conferencia Episcopal, haciendo suya una reivindicación que también verbalizó León XIV durante su presencia en España.

El papa León XIV en la prisión de Brians 1

El papa León XIV en la prisión de Brians 1 durante su visita a Barcelona. Foto: Vatican Media

Para el director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, José María Carod, urge “hacernos presentes en el dolor de tantas familias heridas en ambos lados, víctimas y victimarios. Y sobre todo llegar a una coordinación tan total que resulte por sí misma evangelizadora”.

Desde el convencimiento de que la reinserción es posible, Carod comparte en la memoria que “queremos mostrar que otra cárcel es posible desde la escucha, el acercamiento, la humanidad, la comprensión, la oportunidad y perdón”.

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