El sacerdote Román de la Cruz Hernández, de 48 años, perteneciente a la Diócesis de Huejutla, fue encontrado muerto por impactos de arma de fuego el 15 de septiembre en Hidalgo, estado ubicado al centro oriente de México. Encima del cadáver había un mensaje de amenaza, escrito presuntamente por algún grupo criminal.
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El presbítero se desempeñaba desde hace dos años como párroco de Santa Cruz, en la ciudad de Huejutla. Respecto a su muerte, su obispo, José Hiraís Acosta Beltrán, pidió a la autoridad correspondiente que se esclarezca el hecho, “se haga justicia y no permitir que este y los demás crímenes que han lastimado la nación queden impunes”.
A su vez, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), expresó su “indignación, tristeza y solidaridad hacia la Iglesia de Huejutla”. La Iglesia en México, a través de su iniciativa Diálogo Nacional por la Paz, expresó su “dolor por el asesinato”, exigiendo una “investigación exhaustiva e imparcial”.
‘Vida Nueva’ conversó con el sacerdote Omar Sotelo, director del Centro Católico Multimedial, organización que investiga y documenta casos de violencia y asesinatos contra sacerdotes. En lo que va de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, iniciada el 1 de octubre de 2024, han contabilizado los asesinatos de cuatro sacerdotes, incluido el reciente.
También tienen en sus conteos, el asesinato de cuatro catequistas, además de otros 14 catequistas y laicos ‘violentados’. En el sexenio presidencial de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) hubo 25 casos: 10 sacerdotes y un seminarista asesinados, además de que siete sacerdotes y siete obispos fueron ‘violentados’, entre ellos el cardenal Francisco Robles, arzobispo de Guadalajara.
Trayectoria mortal
En tanto, durante el mandato de Enrique Peña Nieto (2012-2018), hubo 33 casos: la muerte de 19 sacerdotes y la desaparición de dos, así como de un seminarista y cinco laicos; dos secuestros que fueron frustrados y dos atentados contra sacerdotes. Por su parte, en el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) hubo 25 casos: 17 sacerdotes asesinados, así como tres religiosos y cinco laicos. “México es uno de los países más peligrosos para ejercer el sacerdocio”, denuncia el sacerdote.
