La reconocida religiosa sor Lucía Caram fue una de las figuras destacadas durante la ceremonia de la puesta de la primera piedra del futuro templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los conocidos como “mormones”, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). En el acto, celebrado este sábado, 19 de septiembre, ante medio millar de fieles, la monja quiso reconocer públicamente la importante ayuda humanitaria que su institución ha recibido por parte de la comunidad mormona.
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Durante su participación, sor Lucía Caram subrayó que las donaciones de esta confesión religiosa han sido fundamentales para apoyar diversos proyectos educativos dirigidos a niños y jóvenes, así como para impulsar la lucha contra el hambre y favorecer la inclusión social, según recoge La Vanguardia.
Primero de España, segundo de España
El firme compromiso social de la Iglesia se ha materializado en la destinación de 92.000 euros a iniciativas solidarias desarrolladas en colaboración con diversas entidades, entre las que se encuentran el Casal dels Infants de Barcelona, la Cruz Roja de Sabadell y la propia Fundación del Convento de Santa Clara, vinculada a la religiosa. Esta marcada vertiente caritativa enmarcó la jornada en la que se dio inicio oficial a las obras del que será el primer templo mormón de Cataluña y el segundo de toda España, tras el erigido en Madrid.
El nuevo recinto sagrado, cuya finalización está prevista para el año 2029, se levantará sobre un extenso terreno de 22.000 metros cuadrados ubicado entre las vías Augusta y Clota, en el barrio de Volpelleres. Según explicó el director de comunicación de la Iglesia en Barcelona, David Pérez, el edificio está destinado a convertirse en un nuevo centro de referencia espiritual que prestará servicio a un área con aproximadamente 22.000 fieles. Esta zona de influencia comprende no solo Cataluña, sino también Baleares, parte de la Comunidad Valenciana y algunas regiones del sur de Francia, evitando así que los miembros tengan que desplazarse cientos de kilómetros para participar en las ceremonias sagradas.
La elección de Sant Cugat para esta importante edificación responde a su excelente accesibilidad en transporte público y privado, además de su proximidad con Barcelona. El evento institucional y religioso contó también con la presencia del alcalde del municipio, Josep Maria Vallès, quien defendió que las instituciones deben garantizar que todo el mundo pueda vivir sus creencias en libertad y respeto. Asimismo, asistieron altos representantes internacionales de la confesión, como el élder –título religioso propio para los ministros de la confesión– James W. McConkie III, presidente del Área de Europa Central, quien expresó su deseo de que el nuevo templo permita a los habitantes de la zona sentir la presencia de Dios.
