Doce cartas pastorales son las que ha escrito el arzobispo de Monterrey, Don Rogelio Cabrera López, en poco más de 13 años al frente de la arquidiócesis: casi una por año. El ChatGpt afirma que es el obispo con la mayor producción de ese tipo de textos en la actualidad.
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Tal fecundidad obedece a la certeza que Don Rogelio tiene de ofrecer a sus fieles, y a las personas de buena voluntad que lo lean -y son muchas, no solo en Monterrey-, la necesaria iluminación doctrinal y pastoral que todo obispo está llamado a entregar.
La más reciente Carta pastoral, publicada apenas en estos días, lleva por título ‘Lo que hemos visto y oído también se lo anunciamos a ustedes’ (1 Juan 1,3), y se enmarca en la próxima celebración de los 250 años de la Arquidiócesis de Monterrey.
Como lo ha venido haciendo en publicaciones recientes, el arzobispo regio glosa un texto del evangelista Juan, ahora de su primera carta, y después de una introducción, divide su documento en cinco apartados: una memoria que fortalece la comunión, una Iglesia que ha aprendido a caminar unida, la comunión ha ido tomando rostro entre nosotros, una Iglesia llamada a seguir construyendo y la historia continúa, como una especie de conclusión.
Me llama la atención el apartado cuarto: ‘La comunión ha ido tomando rostro entre nosotros’, que representa el núcleo del documento, y va delineando las diferentes formas, los diversos rostros que ha venido tomando la comunión durante su gestión al frente de la arquidiócesis: el rostro de participación y corresponsabilidad, el de formación y diálogo con la cultura, el del cuidado de las vocaciones y de quienes han entregado su vida al servicio de la Iglesia, el de la presencia misionera y nuevas realidades, el de misericordia y cercanía y, por último, el de organización y servicio.
En cada uno de esos ‘rostros’ señala tareas para los diferentes miembros del pueblo de Dios: a la Vicaría Episcopal de pastoral, a la Universidad de la Arquidiócesis de Monterrey, a la pastoral vocacional y al seminario, a la parroquia universitaria, a la pastoral del hermano mayor, a las parroquias y a los agentes de pastoral: sacerdotes, diáconos, consagradas y laicos. Invito a leer y comentar la Carta pastoral, que aparece en la página electrónica de la Arquidiócesis de Monterrey.
Algunos amigos ven en este comunicado de Don Rogelio una suerte de testamento doctrinal y pastoral –presentó su renuncia al cumplir los 75, a inicios de este año-, pero yo creo y espero que todavía estará con nosotros muchos tiempo más y, de seguro, seguirá extendiendo su Magisterio.
Pro-vocación
En el seminario nos prohibían escucharla, pero lo hacíamas varios compañeros y yo. Además de que nos gustaba el estilo ‘country’ que ella popularizó, y las narraciones de su conversión religiosa, nos atraía el que supo armonizar la música con la fe. Dejó un legado de generosidad y altruismo no frecuente en personajes de la farándula. Descanse en paz Dolly Parton.
