Tribuna

El discernimiento en el Espíritu Santo en la Iglesia

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En estos días, muchas personas de diferentes comunidades me han pedido a través de sus escritos o diálogos que hable sobre el discernimiento en el Espíritu Santo a la luz de la Iglesia. Así que para tomar buenas decisiones y no malas decisiones a nivel personal o grupal estará siempre iluminado por el filtro del Espíritu Santo. Claro, primero dije voy a hacer un estudio exhaustivo, pero al momento pensé en mis lectores, como algunas orientaciones para discernir la voluntad de Dios en sus vidas, así que ese fue el camino que retome desde algunas ideas de la Palabra de Dios y de la misma Iglesia.



Lo principal es discernir las señales y signos que la Iglesia misma tiene a los largo de sus más de veinte siglos desde los primeros cristianos (Hech 2, 42-47) y la capacidad de discernir los signos de los tiempos a la luz del Espíritu Santo y la gracia del Señor para identificar lo que viene de Dios o no viene de Él.

Lo primero es ser fiel a la Palabra de Dios, ya que al hablar, escuchar o incluso al predicar, debe ser una acción: “a tiempo y a destiempo” (Tim 4,2). Esta es la primera señal que nos trae paz y gozo al corazón, por eso nada ni nadie nos puede robar la paz que el Señor nos regala el Resucitado a la Iglesia.

La fidelidad a la Palabra de Dios

San Pablo aconseja que la Palabra debe ser leída, discernida y  predicada constantemente, incluso cuando es difícil, incómodo y nadie quiere escuchar o las circunstancias son adversas, debemos poner en primer lugar la Palabra de Dios en la vida y en las comunidades.

Por eso, para san Pablo, leer y comprender la Palabra implica insistir, corregir y animar con paciencia a los hermanos en la fe, sin depender de que la situación sea perfecta o agradable, a veces, puede parecer la persona fastidiosa o a veces aburrida, pero fundamentalmente el que es de Dios, es alegre, receptivo y no se deja amargar por la persona que lleva el mensaje de Dios.

Oracion MD

Pedir el “Don” del Discernimiento

En la vida cotidiana debemos identificar lo que es de Dios, como detectar cuando una persona viene de Dios te acerca a la espiritualidad y te hace ser una buena persona (1Cor 12).

La persona que suma, que es positiva en la vida, que es animada, que es alegre espiritualmente, que comunica cosas de Dios, que enseña con su ejemplo, tenemos grandes maestros de vida espiritual en nuestras comunidades, basta ver al padre Diego Jaramillo, que ha escrito mas de 264 libros de enseñanzas espirituales, que ha predicado por todo el mundo llevando el mensaje del Señor, que sigue predicando en la RCC y en el minuto de Dios a diario y sigue siendo una persona de paz y muy tranquila, eso mismo es lo que nos transmite a todos los hermanos eudistas.

Una persona que tiene en su corazón el don del discernimiento para seguir orientando jóvenes con carismas y con vocación para las comunidades carismáticas y en la Congregación de Jesús y María (PP. Eudistas).

Testimonio de los cristianos

El papa Pablo VI, hablando del testimonio de los cristianos, en su momento nos exhortaba en nuestra forma de vivir y de estar en el mundo, porque así sería más eficaz hablar con la vida misma que la mejor predicación del mundo. Pienso que nuestra vida habla por si sola, muchos grupos y comunidades de todos los movimientos están creciendo en las parroquias, su gran característica es el amor. “Pienso en el relato que describe la comunidad de los creyentes en Jesús: nadie pasaba necesidad porque tenían todo en común. Y el pueblo decía de ellos: Mira cómo se aman. El amor fraterno los identifica. Y la presencia del Espíritu los hace comprensibles”.

Resuena en mí más que nunca el “miren como se aman”” y señala que es muy triste cuando se dice de los cristianos: “miren cómo se pelean”. De hecho lanza una pregunta al respecto: ¿Puede el mundo hoy decir de los cristianos, de ellos: “miren cómo se aman” o pueden decir con verdad, “miren cómo se odian” o “miren como se pelean”? (Papa Francisco).

El perdón un signo de superar las diferencias entre nosotros

Todos los seres humanos necesitamos pedir perdón, siempre es bueno aceptar la realidad y poder pedir perdón o perdonar a algún ofensor para superar las diferencias que tenemos en la vida comunitaria. Así el primer perdón es al Padre de todos, y también necesitamos perdonarnos a nosotros mismos, ya que muchas personas no han dado el paso de perdonarse a sí mismos como camino de sanación y superación de muchos de sus complejos. (Cf. Sossa, Wilson, PAra sanar el corazón con el perdón, CCMD, 2025).

Significa conectar nuestro interior con el Espíritu Santo, quien ilumina la conciencia y revela la verdadera intención detrás de las situaciones de los acontecimientos como un terremoto, un accidente o alguna situación que nos supera, como la muerte de alguna persona o familiar cercano que nos duele, incluso esas situaciones que nos superan debemos discernir la voluntad de Dios.

El don de discernimiento

Cuando se trata del don de discernimiento de espíritus, cada creyente nacido de nuevo tiene una cierta medida de discernimiento, que aumenta a medida que el creyente madura en el Espíritu. En Hebreos 15, 13-14, leemos que un creyente que ha madurado más que un niño en Cristo que solo participa de la leche, es capaz de discernir tanto el bien y el mal para tomar la mejor decisión en su vida. Seguro que si tomamos la mejor decisión tendremos paz y bienestar.

El creyente maduro está empoderado por el Espíritu de Dios a través de las Escrituras, para distinguir entre el bien y el mal, y más allá de eso, él también puede distinguir entre lo que es bueno y lo que es mucho mejor. En otras palabras, cualquier creyente nacido de nuevo que elige centrarse en la Palabra de Dios, discierne espiritualmente el camino del Señor sobre cualquier otro camino. Así que queridos lectores, los invito a tomar siempre buenas decisiones, iluminados por el Espíritu Santo para tener paz y tranquilidad en la vida, ese es el mayor tesoro que nadie nos puede arrebatar en la vida.


Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios