La Iglesia argentina pide cuidar siempre la vida

Los obispos que se ocupan del área de salud pidieron reconocer su valor sagrado y acompañar la fragilidad humana

Los obispos colombianos fijan posición sobre la eutanasia
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Después del Encuentro Nacional en el que se reflexionó sobre el final de la vida, los miembros de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud emitieron un llamado a la reflexión y a la oración a todo el pueblo de Dios y el pueblo argentino.



A través de un mensaje, titulado “Cuidar la vida, aliviar el sufrimiento del enfermo terminal”, los obispos reafirmaron que “Desde la mirada de la fe, contemplamos la vida humana como un don inestimable recibido de Dios, el cual estamos llamados a acoger, custodiar y amar con profundo aprecio en todas sus etapas”.

Por tal motivo, y frente a los actuales desafíos, renuevan su visión de esperanza y sostienen que la vida debe ser cuidada siempre porque el sentido de ella se apoya en reconocer su valor sagrado y acompañar, con ternura y gratitud, la fragilidad del ser humano hasta su desenlace natural.

Preocupación

El organismo del Episcopado explicó que observan con “honda preocupación” que se están presentando, en el ámbito legislativo, proyectos de ley que buscan considerar la legalización de la eutanasia en el país.

Aunque no se llegó aun a la sanción normativa, creen imprescindible advertir claramente sobre el riesgo que implica considerar la eliminación de la vida humana como una solución al dolor o al sufrimiento.

Frente a este enunciado, resalta que “La verdadera respuesta ante el sufrimiento no es provocar la muerte, sino brindar cuidado, presencia y alivio integral”.

Eutanasia

La pastoral de la salud de Argentina, preocupados por los proyecto de ley sobre eutanasia. Foto: EFE

Cuidados paliativos

Asimismo, instaron a afianzar la aplicación efectiva de la Ley Nacional de Cuidados Paliativos (N. 27.678. Sancionada el 5/7/2022 – Promulgada por Decreto 417/2022. Reglamentada a nivel nacional por Decreto 311/2023) en todo el territorio argentino como camino humano al final de la vida.

Estiman que, tanto la sociedad como el Estado, deben priorizar el acceso equitativo a la medicina paliativa, al control del dolor y al acompañamiento interdisciplinario para los enfermos en etapa terminal. “Nunca será moralmente lícito intentar eliminar el sufrimiento eliminando al sufriente”, expresaron los prelados.

Compromiso

Como Iglesia, reafirmaron que la persona que atraviesa un dolor existencial extremo o una enfermedad terminal se encuentra en una situación de gran vulnerabilidad, y su libertad suele verse condicionada por el sufrimiento.

Por ello, se comprometen a continuar con la formación de los agentes de pastoral de la salud, laicos y de toda persona interesada en conocer y promover la medicina paliativa, edificando la cultura de la vida.

Esto será posible a través del acompañamiento compasivo y la escucha atenta a los ancianos, enfermos terminales y a sus familias para erradicar la cultura del descarte que, explícita o solapadamente, siempre se opone a la dignidad humana.

Proponen a todas las diócesis, parroquias y comunidades eclesiales a multiplicar los gestos concretos de cercanía y acompañamiento a los enfermos terminales. Desean que esta presencia reconfortante se haga visible tanto en los hogares como en las diversas instituciones (hospitales, hogares, asilos, y servicios de oncología y cuidados paliativos) y piden a Dios sabiduría para los legisladores, alivio para los enfermos que enfrentan los padecimientos, y fortaleza para cuidar y valorar toda vida.

Para concluir, mencionan el Salmo 71, 5.9.17-18:

Porque tú, Señor, eres mi esperanza, mi confianza, Señor, desde mi juventud.
No me rechaces en el tiempo de la vejez,
no me abandones cuando mis fuerzas se agoten.
Dios mío, me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he anunciado tus maravillas.
Ahora que soy anciano y peino canas,
no me abandones, Dios mío, hasta que anuncie tu poder a la presente generación,
y tus proezas a los que han de venir. Amén.

El mensaje fue firmado por los obispos de la Comisión Episcopal de la pastoral de la salud: Luis Urbanc, obispo de Catamarca y presidente; Jorge Wagner, obispo de Comodoro Rivadavia; Oscar Miñarro, administrador apostólico de Alto Valle de Río Negro;  Luis Collazuol, emérito de Concordia, y el pbro. Martín Melo, secretario ejecutivo de la entidad.

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