1. Educar… acontecimiento del encuentro
En la perspectiva actual de la educación muchos pedagogos y docentes manifiestan a su vocación como un encuentro, como un acontecimiento educativo que favorece y crea espacios para que la vida sea recibida, aceptada, acompañada y promovida. Comprenden a los espacios escolares como lugares habitados y cohabitados por personas que comparten el aprender, crecer y madurar. Ya no es un lugar vacío que hay que completar con saberes aislados, sino vidas que hacen de lo cotidiano un encuentro extraordinario.
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En catequesis la fe nos educa, nos configura con la Trinidad y con los hermanos de camino. En consecuencia, los espacios donde se hace catequesis son lugares de encuentro, como acontecimientos salvíficos: “llamo acontecimiento a cualquier expresión de la vida que la exalta y la recrea. Por eso la pedagogía es para mí el arte de llenar de vida los espacios educativos, la capacidad de extraer, exaltar y recrear el potencial vital y de crecimiento que contiene cualquier suceso, cualquier incidencia, cualquier realidad humana” (Toro, José María, 2018, pág. 25).
La dimensión pedagógica del ministerio de la palabra nos invita a profundizar a la catequesis como acontecimiento del encuentro y para el encuentro entre los Misterios que interactúan: Trinidad, humanidad e iglesia.
2. El encuentro: hace eco
El Ministerio de la Catequesis es un encuentro, porque hay vínculo de amor entre la Trinidad que se revela amando y los seres humanos que amando buscamos y vivimos una experiencia de fe, en la que somos buscados por amor. Desde esta experiencia teándrica, en la cual lo humano (catequistas y catequizandos) y lo trinitario nos encontramos, conversamos, proyectamos, comunicamos y celebramos, es que el acto catequético se llama encuentro y no clase, sesión, charla, ponencia, fichas, etc.
El encuentro se ubica en una experiencia salvífica que profesa, celebra y anuncia, en la caridad, junto con las demás personas, que Dios nos ha redimido. Es allí donde se produce una transformación sinodal, provoca una formación de configuración entre quienes se entrelazan: la Trinidad, comunidad y personas haciéndonos aliados en el proyecto salvador del Reino de Dios. Por tal motivo, el encuentro fundamenta teológica y sapiencialmente la fe, no busca “conocer”, sino aprehender. En términos del padre de la catequesis renovada en Argentina, es “apropiar” (De Vos, Frans, 2019).
Por estos motivos, es que en catequesis hablamos y vivimos cada acto como encuentro, porque:
“Dios se adapta a los seres humanos. Se inclina hacia ellos. Toma su ritmo, adopta su manera de hablar… y su historicidad” (De Vos, Frans, 2019, págs. 43-44)
3. Palabra Catequética: palabra de encuentro
El ex rector del ISCA de Argentina, menciona que la palabra catequética es encuentro porque, desde lo cotidiano, llega al corazón del creyente para invitar a la reflexión y a discernir respuestas libres de fe (De Vos, Frans, 2002, pág. 15). Esta convicción surge de Jesús que, para comunicar el Reino del Padre, utiliza vocablos de la vida cotidiana. Uno de ellos le provocó ser acusado y considerado un escándalo: llama a Dios Abba con caracteres de Imma. Este vocablo
“fue originalmente un término del lenguaje infantil de los niños pequeños, no fue la forma determinada del sustantivo padre) con el significado de papá, pero en tiempos del NT no se limitaba ya al lenguaje de los niños pequeños, sino que era una expresión utilizada también por los niños mayores, y se empleaba incluso como manera de dirigirse a personas ancianas. Llegó a sustituir en textos hebreos a la expresión padre mío, y podía significar también su padre y nuestro padre; reemplazó la forma determinada del sustantivo padre” (Balz, Horts & Schneider, Gerhad, 2002, pág. 2)
Otro testimonio para comprender qué es la palabra catequética pueden ser las parábolas. Ellas parten desde la vida cotidiana y contienen en sí mismas o buscan una vinculación con el misterio de Dios para interpelarnos, invitándonos a reflexionar y a responder con libertad. Ellas no son “moralejas” para la vida.
4. La vida, es encuentro
“El encuentro catequístico tiene una estructura específica y propia que sigue la lógica del diálogo entre Dios y los hombres” (De Vos, Frans, 2019, pág. 97)
Queremos terminar este mes del catequista, evocando y compartiendo en la vida de nuestro venerado “Padre de la catequesis renovada”, la hondura testimoniada que “somos encuentro”. A la vez es un agradecimiento a vidanuevadigital.com por sostener, ya hace años, y permitirnos seguir haciendo memoria de los protagonistas de la renovación de la catequesis.
Quienes pudimos contactarnos y vincularnos con Frans, se tenía la experiencia del encuentro. Junto con él vivíamos la profunda experiencia creyente que Dios se sigue revelando y acompañando nuestras vidas.
Uno de sus elogiosos aportes es considerar al acto y proceso catequístico como encuentro. No era un capricho lingüístico, sino que quería plasmar verbalmente la vivencia eclesial de un Dios que está enredado con la humanidad y que nos acompaña en nuestros gozos, anhelos, angustias, tristezas, búsquedas, etc. Y que no está “balconeando” la vida, sino que se mete en la historia como uno de nosotros (Concilio Vaticano II – GS, 1965) (#1; 22).
Denominar a la catequesis como encuentro, es porque los misterios que se entrelazan (Trinidad, Personas e Iglesia) se relacionan en un vínculo de identidad inquebrantable. No es una clase donde se da un tema.
Ser encuentro:
- vincula a los interlocutores, nos hace hermanos e hijos. Nos ubica en un lugar que fue preparado para que, cuando quisiéramos, nos pudiéramos sentar a descansar, a disfrutar, a compartir.
- es una experiencia de fe que surge desde la misma revelación comunicada por los autores bíblicos que buscan contemplar la presencia de Dios en los distintos momentos vitales(Concilio Vaticano II – DV, 1965).
- plasma la más hermosa eclesiología: somos comunidad en diálogo interno y con el mundo(Concilio Vaticano II – LG, 1965) (Pablo VI – ES, 1964) (GS). Comunidad que acepta y comparte la vida con todos, incluso con los que hay alguna discrepancia, porque no se expulsa a nadie por pensar distinto, sino que se lo invita a vivir la comunión en lo fundamental, aceptar la libertad y en todo, la caridad.
- celebra la siempre generosa ternura de Dios desde ayer, en este aquí y ahora, dándole sentido a lo adveniente (Concilio Vaticano II – SC, 1963).
- vive el servicio en la fraternidad universal(Francisco – FT, 2020), y en el cuidado de la casa común (Francisco – LS, 2015), porque los demás son hermanos, no son enemigos ni adversarios y el mundo es nuestro hogar.
Lo afirmado anteriormente en Frans era tan habitual como el pan nuestro de cada día, como el aire que respiramos… El “encuentro” era su misma vida. Y lo podíamos hallar en torno a la mesa, al fuego de campamento, la diversión de la fiesta, en los momentos de dolor y tristeza, en la risa, en el llanto, en las preocupaciones como en las alegrías, en los proyectos de vida que iban dando pasos de realización o en aquellos que no llegaban a realizarse. En los momentos de regocijo estaba compartiendo lo vivido sonriendo, bailando, disfrutando, dialogando, etc. Y en aquellas situaciones donde la tristeza nos abrumaba y parecía que todo estaba perdido, con solo levantar la mirada lo encontrábamos al lado, con su pipa, y dispuesto a escucharnos, a dialogar, a discernir juntos, a buscar distintas alternativas o posibilidades, etc. Estaba ahí manifestando que Dios, Abba/Imma, nos acompaña y sale a nuestro encuentro.
Lo evocamos en este final de mes, porque el día 22 de agosto, sería un nuevo aniversario de su natalicio, y a la vez, como un testigo elocuente que ¡“Somos catequesis con espíritu, con método y contenido, viviendo como encuentro, porque es un santo”!
5. Plegaria
Durante este mes de agosto, elevaremos juntos esta plegaria para seguir haciendo catequesis, especialmente, con la vida de un santo catequista: Frans De Vos, padre de la Catequesis renovada en Argentina.
Bendita seas, Trinidad, fiel y llena de ternura, es bello y necesario alabarte siempre y en todo lugar, porque sos presencia tierna, bondadosa y cercana.
Te damos gracias, por nuestro amado, admirado y venerado Frans, cuando él hablaba de Instituto Superior de Catequesis de Argentina, le llegaba al corazón, así nos encontramos hoy al balbucear sobre tu presencia en su vida.
Te damos gracias, porque su santidad, es catequesis de tu amor.
Te damos gracias por cada experiencia, reflexión, celebración, risa, lágrima, etc., pero muy especialmente el tiempo compartido con Frans, porque con él vivimos y aprendimos a gustar que bueno es el Señor, que el Evangelio es memoria, identidad, celebración y el sentido de nuestra misión como catequistas. Junto con tantos catequistas, renovando nuestra fe y misión expresamos: Aquí estamos, envíanos.
Gracias Frans, padre de la catequesis renovada, por encontrar y suscitar la alegría de la fe en un mundo en cambio, por ser padre, amigo, maestro y testigo de Dios… y, utilizando las palabras de Pedro a Jesús, lo demás “tú lo sabes todo”, reza por nosotros para que, como catequistas, continuemos haciendo eco del Dios revelado por Jesús, que vive, reina y nos ama por los siglos de los siglos. Amen.
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Bibliografía
Balz, Horts & Schneider, Gerhad. (2002). Diccionario exegético del Nuevo Testamento – Tomo I. Salamanca: Sígueme.
Concilio Vaticano II – Dei Verbum (1965). Obtenido de: https://www.vatican.va/
Concilio Vaticano II – Gaudium Et Spes (1965). Obtenido de: https://www.vatican.va/
Concilio Vaticano II – Lumen Gentium (1965). Obtenido de: https://www.vatican.va/
Concilio Vaticano II – Sacrosanctum Concilium (1963). Obtenido de: https://www.vatican.va/
De Vos, Frans. (2002). Pensar la Catequesis. CABA: Claretiana.
De Vos, Frans. (2019). Metodología Catequística. CABA: Claretiana.
Francisco – Fratelli Tutti (2020). Obtenido de: https://www.vatican.va/
Francisco – Laudato Si’ (2015). Obtenido de: https://www.vatican.va/
Pablo VI – Ecclesiam Suam (1964). Obtenido de: https://www.vatican.va/
Toro, José María. (2018). Educar con co – razón. Bilbao: Desclée de Brouwer, S.A.

