Es importante reconocer un tema que en estos días, se encuentra en cada corazón, la fragilidad del ser humano, es un tema tan actual, como punto de partida de cualquier reflexión que nos ayuda a entender y reconocer el ser humano como un ser limitado pero que va forjando en su vida, nuevos retos y alternativas para salir adelante ante cualquier adversidad.
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Tiembla en Colombia
En días pasados (10 de agosto del presente año), tembló fuerte en Colombia (7,4 grados aproximadamente en la escala de Ritcher), donde varias familias fueron damnificadas, varias personas muertas y muchos daños estructurales, esto me hace pensar en nuestra fragilidad ante la naturaleza y ante la incertidumbre de la misma vida. Porque nosotros pensamos en proyectos, planes y hacemos muchas cosas con calendario en mano, pero la vida a veces nos sorprende con alguna situación como la que paso en Colombia.
Las lecturas del domingo pasado, en la liturgia, la semana XIX el tiempo ordinario, el evangelio del domingo 9 de agosto de 2026 correspondió al San Mateo, capítulo 14, versículos del 22 al 33, una lectura que sigue tocando mi corazón y mi vida. Espero que estas profundas reflexiones toquen sus corazones y nos dejen una enseñanza en medio de las situaciones que atravesamos.
Orar en todo momento, es fundamental en la vida
“Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mt 14, 23). Es interesante como Jesús se retira, se despide a orar, cuando nosotros no tenemos más salidas, la única salida es orar, subir al monte, estar a solas para reencontrarnos con nosotros mismos y poder volver a empezar las veces que sea necesario en la vida. Dice el texto que llegada la noche, estaba allí solo, es una noche oscura, en medio de las tinieblas del mundo, la oscuridad como representación del mal, la noche es muda, es el momento de hacer una evaluación de su vida y no perder nunca la esperanza del amanecer, porque sabía que su Padre que lo respalda siempre.
Estaba solo, hoy deberíamos meditar más sobre la soledad en sus más profundas expresiones y sentimientos de soledad. Una soledad negativa, no es soledad sino tortura, por ejemplo, esperar en un lugar interminables horas, desespera a una persona que no aprovecha o le saca el sabor a la soledad; Jesús estaba solo, es una soledad positiva y creativa, aunque no había aplausos, ni personas alrededor para poder llenar su soledad, estaba completamente solo, pero conectado con su Padre, necesitaba dosis de silencio para saber el plan de Dios en su vida, no basta con vivir solo para saber que hacer con la vida, es necesario saber escuchar en la soledad profunda del corazón y conectar con Dios para saber saborear el verdadero propósito de nuestra vida.
Salir de sí mismo y afrontar la incertidumbre del mar
”Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario”(Mt 14, 24). Cuando una persona se acomoda a un lugar o un espacio, no enfrenta las situaciones de la vida, a veces es bueno no tener todo resuelto, si tuviéramos todo resuelto la vida perdería sabor, yo me imagino a los apóstoles en medio del mar, casi perdidos o desorientados, seguro no tenían las herramientas que tenemos nosotros hoy en día, pero aún así con su sabiduría y experiencia se sintieron perdidos.
A veces debemos perdernos en la vida para encontrarnos, cuando estamos en problemas o situaciones difíciles, no podemos perder nuestra confianza, porque el mal siempre quiere cerrarnos los caminos para perdernos y no encontrar la salida, los discípulos son pescadores, en su mayoría, conocen y dominan el mar, pero cuando se levantan las olas más fuertes, tienen miedo, les da pánico, les falta confianza en Dios y se dejan llenar de miedo.
Cuando tiembla cualquier persona se llena de miedo porque se mueve el piso, no solo porque la tierra tiembla, sino porque nosotros reconocemos que aunque estamos avanzados en muchos campos de la tecnología y la IA, somos todavía muy frágiles e incluso limitados ante cualquier catástrofe humana.
Jesús viene a su encuentro
“Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.” (Mt 14, 25-26). ¿Por qué Jesús anda sobre el mar? Porque el mar significa en el contexto bíblico el mal, Jesús camina sobre el mar, porque vence el mal y tiene dominio sobre el mal. Pero ellos no alcanzan a verlo, seguro en esas horas de la madrugada piensan que es un fantasma, no comprenden que está pasando en ese momento.
¡No tengan miedo!
“Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Mt 14, 27). Será que la voz de Jesús no les suena familiar, después de haber convivido durante mucho tiempo con ellos, después de enseñarles e instruirles sobre su plan y proyecto… ellos en el fondo saben que Jesús hace cosas que superan la lógica humana e incluso Jesús al caminar sobre el agua y acercarse y hablarles con la voz clara y directa, los anima a no tener temor, a no dejarse superar por el miedo… pensemos cuantas veces nosotros le damos poder a los problemas, sentimos que nos superan y nos dejamos vencer por los mismos, la clave en la vida es no darle poder al miedo, no darle poder a los problemas ni a lo que nos quita la paz. Porque la voz de Jesús es más fuerte que el mal.
Pedro, reta a Jesús
“Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! ”(Mt 14, 28-30). Pedro no sabe lo que dice o por lo menos no es consciente de lo que le propone a Jesús, seguro quiere demostrar su valentía ante Jesús y los discípulos. Es el líder, es el encargado de la guiar a las ovejas, debe ocupar su lugar en medio de ellos. Lo que no sabe es que al caminar sobre el agua debe mantener su centro en Jesús, debe mantener su mirada en Jesús y no dejarse vencer por las distracciones, por el viento, por el miedo. Así que emepezo a hundirse porque desbio su mirada de Jesús. Nosotros en la vida debemos tener nuestro centro en Jesús.
¿Por qué dudaste?
”Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mt 14, 31). La pregunta cumbre del texto es la falta de fe, tal vez no es que no crea, sino que en el camino recorrido, siente que le falta algo, claro hoy en día es muy fácil decir que dudo por el viento que soplo, porque desvía su mirada de Jesús, porque se descentro de Jesús. Pero, pensemos nosotros mismos ¿Por qué dudamos? Pensamos que tenemos una respuesta racional a cualquier duda y hasta que no soltamos nuestras seguridades no empezamos a creer, por eso debemos soltar o dar ese salto de la fe, es tan necesario que soltar eso que nos hace daño, a veces sabemos que una apego nos hace daño y no lo soltamos, a veces sabemos que es necesario dejar todo en manos de Dios. ¡Señor sálvame!, Él extiende su mano para levantarnos y sostenernos en momentos que necesitamos de Él.
El salto de la fe
El “salto de fe” (salto fidei) de Kierkegaard es un acto de creencia apasionada que trasciende la razón y la lógica para aceptar una paradoja, como la creencia en Dios, a pesar de la falta de evidencia empírica, implicando un riesgo personal y una transición cualitativa desde la duda y la incertidumbre hacia una certeza existencial en lo absurdo, fundamental para la etapa religiosa de la vida humana. Aunque el autor nunca usó la frase exacta, la idea aparece en obras como Temor y temblor.
Recordemos que Søren Kierkegaard (Copenhague, 1813-1855), escribió Temor y temblor a los 30 años, bajo el pseudónimo de Johannes de Silentio, haciendo referencia a lo que no puede ser dicho y es, por lo tanto, incomunicable. La obra gira alrededor de la historia de Abraham, en particular, al momento en que Dios le pide que sacrifique a su único hijo, Isaac. (Cfr. Kierkegaard, Søren, Temor y temblor, Alianza Editorial, Madrid, 2001, pp. 112-113).
Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios
