La Diócesis de Getafe, al rescate de los mayores

Un anciano camina a la sombra en el parque del templo de Debod, Madrid. Foto: EFE/Emilio Naranjo
Síguenos en:

La soledad no deseada es una de las grandes epidemias de nuestros días. Lo dicen los expertos. Y, por ello, la Iglesia ha dado un enorme empujón en los últimos años a la pastoral con los mayores. Primero desde el Vaticano, gracias en buena parte al papa Francisco. Y, luego, desde las diócesis.



A este respecto, la de Getafe es pionera con dos proyectos que, literalmente, han traspasado fronteras: el Plan Rut y El amigo te llama. La Delegación del Mayor de esta diócesis del sur de Madrid siempre ha tenido clara la necesidad de dar respuesta a esta necesidad creciente. Y a ello se ha entregado su responsable, Álvaro Medina, quien presidió durante ocho años Vida Ascendente.

Recibían pocas o ninguna visita

El proyecto nació tras conocer una realidad que le trasladó su hijo, director de una residencia de mayores en Parla. “En una residencia de 52 usuarios, diez personas recibían pocas o ninguna visita”, cuenta Medina a Vida Nueva. La misma situación se repetía en otros centros, por lo que pusieron en marcha una red de voluntarios para acompañar, de manera presencial y semanalmente, a quienes sufren la soledad.

Como detalla, “en una nueva época de la humanidad, con una longevidad grande, Francisco convocó en 2020 un congreso internacional para abordar la atención específica a las personas mayores. Al terminar este, el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, nos llamó y nos puso en marcha para que naciera la Pastoral del Mayor. Nuestro lema es Alianza de generaciones”.

Colombia se une a la Jornada mundial de los abuelos

Para apoyar a quienes se suman a esta misión, el proyecto incluye sesiones formativas que ayudarán a los voluntarios a desempeñar su labor de acompañamiento de manera más efectiva.

Una pastoral del amor

Así, “lo primero que llevamos a los hermanos mayores es amor, y luego les acompañamos a la Casa del Padre, si es posible”.

Poco a poco, se suman más voluntarios. Hace pocas semanas, la misma Diócesis de Getafe acogió un encuentro en el que varios de ellos contaron cómo están viviendo la experiencia. Una fue Asunción, quien acude a la residencia cada martes. “Cuando empecé no sabía qué me iba a encontrar, pero, con el tiempo, me he dado cuenta de algo muy profundo: no solo voy a dar, sino que recibo muchísimo”.

De hecho, “me toca el corazón y me está cambiando por completo. Bartolomé [el mayor al que acompaña en la residencia] no puede moverse de la silla, pero me recibe con una sonrisa y nunca se queja”.

Además, le impresiona el hecho de que “tiene una paz que descoloca y rezamos a veces el rosario. Dios está ahí, de forma silenciosa, pero clara. Me emociona, me hace pensar en la dignidad que no se pierde, aunque las fuerzas se debiliten, y en cómo la fe sostiene”.

“Me está dejando una huella, la de que el amor se expresa muchas veces en cosas muy simples pero muy verdaderas. Me voy siempre con el corazón lleno y tocado”, concluye Antonia.

Lea más:
Noticias relacionadas