En el marco del mes de la Solidaridad que celebra la Iglesia en Chile, tuvo lugar una ceremonia solemne realizada en el Salón de Honor del Congreso Nacional al conmemorar el 32° aniversario de la Ley 19.218, dictada en 1993, que creó el día de la Solidaridad. Consistió en un homenaje a la memoria, obra y legado del Padre Alberto Hurtado.
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El jesuita fue una figura emblemática de la justicia social y la defensa de los más vulnerables en Chile, cuando se cumplen 20 años de su canonización como Santo y tres décadas desde la inauguración del santuario dedicado a su obra y que se encuentra ubicado en la comuna de Estación Central.
Homenaje en el Congreso Nacional
Unas 600 personas llegaron hasta el Congreso Nacional, en Valparaíso, a participar en el acto. Estuvieron presente senadores, diputadas y diputados, invitados de diferentes obras de la Compañía de Jesús, instituciones de educación superior y colegios de Valparaíso y Santiago.
El acto estuvo marcado por emotivos discursos de autoridades presentes: el senador Francisco Chahuan, la diputada Ximena Ossandón, el alcalde de Estación Central, Felipe Muñoz, el obispo auxiliar de Valparaíso, Mario Salas, y la directora ejecutiva de la Fundación Padre Hurtado, María Paz Vega. Todos ellos, con emoción, hicieron un profundo reconocimiento a la figura del jesuita Alberto Hurtado Cruchaga y su gran aporte a la construcción de un mejor país.
La ceremonia finalizó con un acto en los jardines del Congreso donde se instaló una escultura del padre Hurtado y algunos aromos (Acacia dealbata) como homenaje permanente a la vida y obra del jesuita, cuyo pensamiento continúa inspirando a miles de personas en el país.
Una vez concluida la actividad en el Congreso Nacional, la ‘camioneta verde’, vehículo utilizado por el padre Hurtado, fue escoltada por Carabineros y acompañada por la banda instrumental del Colegio Seminario San Rafael a través del centro de Valparaíso hasta la plaza Sotomayor, frente al puerto. En el trayecto recibió múltiples muestras de afecto y devoción.
Abogado, sindicalista y sacerdote
Alberto Hurtado Cruchaga (1901 – 1952) fue abogado, sindicalista y sacerdote jesuita, popularmente conocido como el fundador del Hogar de Cristo, obra que acoge principalmente a niños y adultos mayores que viven en la calle. Fue beatificado por San Juan Pablo II en octubre de 1994 y canonizado por Benedicto XVI en 2005. Su fiesta se celebra el 18 de agosto.
El mismo año que se tituló de abogado ingresó a la Compañía de Jesús. Hizo estudios en Chile, Argentina, España, Bélgica y Alemania donde recibió el doctorado en Pedagogía, en 1936, año en que regresó a Chile. Fue ordenado sacerdote por el cardenal primado de Bélgica, en Lovaina el año 1933.
En sus primeros años en Chile, se concentró a trabajar con la juventud y los más pobres. En diciembre de 1944, funda el Hogar de Cristo que comenzó su servicio y su crecimiento, a través de las actividades motivadoras del mismo jesuita para recaudar fondos que lo financiaran.
Fue asesor de la Acción Católica juvenil logrando extender su labor a todo el país. También apoyaba a los trabajadores, llegando a crear la Asociación Sindical Chilena en junio de 1945, por lo que empezó a ser apodado “cura rojo” o “cura comunista”. En 1950 publicó “El orden social cristiano en los documentos de la jerarquía católica” y “Sindicalismo, historia, teoría, práctica”. En octubre de 1951 fundó la Revista Mensaje que aún se publica mensualmente. Murió en 1952 debido a un cáncer de páncreas que había avanzado hasta ser incurable.
Hoy, el Hogar de Cristo es la mayor institución de beneficencia de Chile y un ícono para los jóvenes, pobres, ancianos y obreros. El gobierno chileno declaró el 18 de agosto como «Día de la solidaridad» y, desde su beatificación en 1994, el calendario litúrgico y el santoral de la Iglesia católica recuerdan su memoria ese mismo día, aniversario de su muerte.
