La música puede abrir el camino hacia Dios. Ese ha sido el mensaje que León XIV quiso dejar la tarde de ayer, miércoles durante ‘Cántico de Paz’, el encuentro de oración y fraternidad celebrado en el Borgo Laudato si’ de los jardines de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo con motivo del octavo centenario del tránsito de san Francisco de Asís.
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El acto, promovido por el Centro de Alta Formación Laudato si’ y la Fundación Andrea Bocelli, ha reunido a jóvenes de Uganda, Tierra Santa e Italia en una velada marcada por la oración y la música, interpretada por el tenor italiano junto al coro ABF Voices.
La belleza conduce al encuentro con Dios
“La música tiene la extraordinaria capacidad de unir voces diferentes en una sola armonía, donde cada una aporta algo único al conjunto”, afirmó el Papa, comparando el coro con “un símbolo ideal de armonía y cooperación”.
A partir de esa imagen, León XIV invitó a los jóvenes a preguntarse por lo que experimentan cuando la belleza les conmueve. “Mientras cantabais, ¿os habéis dado cuenta de cómo la música nos atraía a todos hacia una experiencia nueva, hacia algo más grande que cualquiera de nosotros por separado?”, les ha preguntado.
Para el Pontífice, esa experiencia “abre un nuevo horizonte” y despierta el deseo de salir al encuentro de algo que termina teniendo un rostro concreto. “Cuando nos ponemos en camino hacia él, descubrimos no simplemente algo, sino a Alguien. Encontramos a Dios, nuestro Creador”, señaló.
“Habéis sido creados para cosas grandes”
León XIV animó a los jóvenes a cultivar los talentos que han recibido y ponerlos al servicio de ese camino hacia Dios. “Él es todo lo que buscamos en la vida, el único que puede calmar nuestros corazones inquietos”, aseguró, evocando una de las intuiciones más conocidas de san Agustín.
Por ello, les el Papa recordó que “habéis sido creados para cosas grandes”. “Este mundo no basta para saciar vuestra sed de sentido y de felicidad”, aseveró el pontífice.
Un llamamiento por la paz
“He rezado para que la paz reine en vuestros hogares y en todos aquellos lugares del mundo que siguen sufriendo la violencia”, dijo León XIV dirigiéndose especialmente a los jóvenes procedentes de Tierra Santa y Uganda.
Antes de impartir su bendición, León XIV agradeció el trabajo de la Fundación Andrea Bocelli, destacando su compromiso con los jóvenes que viven situaciones de vulnerabilidad educativa y social. “A través del poder de la música contribuís a la misión de la Iglesia de promover el desarrollo integral de toda persona y de servir al bien común”, les ha reconocido.
