Fernando Vidal
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

‘Cursimisticismo’


Las generaciones nuevas muestran sed de Misterio, deseo de trascendencia, quieren redescubrir la consagración de la Creación. Buscan la tradición no por repetir fórmulas que, a veces, no tienen más de cien o ciento cincuenta años de existencia, sino porque en el fondo anhelan lo eternal.



La búsqueda de espiritualidad es un movimiento cíclico en la historia de la humanidad. Sucedió, tras las decepciones con el Imperio español, tras la generación de las revoluciones ilustradas o después de los campos de concentración de la II Guerra Mundial. Y lo es ahora en un mundo llevado al extremo por el hipercapitalismo y el imperio tecnocrático que prometía comunicación y ha multiplicado las soledades y abandonos.

Oracion 1

Momento de oración comunitaria. Foto: Vida Nueva

Buscar a Dios en estos tiempos de superconsumismo corre el riesgo de forzar a que la imaginación y la emoción simulen lo que el alma no necesita. La cultura actual simula el amor vendiendo melodrama, la cursilería da forma incluso a los relatos de terror y al mayor poder del mundo. Nos inunda la cursilería y hay un riesgo de ‘cursimisticismo’, con formas desencarnadas e intimistas de mala poesía y falso lirismo, ojos en blanco, lenguajes ridículos, fetichismos y nuevos ‘relicarismos’, dirigido todo al contentamiento y la sumisión.

Oramos para amar

Mejor dejarse de lo que santa Teresa de Jesús llamaba “boberías”. Sin amor no hay oración, y oramos para amar. A todos. En los pobres Dios nos espera.

Cada vez que a uno de estos mis hermanos más pequeños se lo hicisteis –vestir, alimentar, liberar, dar hogar, educar, consolar, acompañar…–, a mí me lo hicisteis. Mt 25,35 es la gran vía mística que nos ofrece Jesucristo: la mística corporal de la herida, el cuerpo místico de los pobres. En esa vía inmediata estamos uniéndonos a Dios no desde el mundo de las ideas, sentimientos o imaginaciones, sino mano a mano, cuerpo a cuerpo. No es cursi, es carne.

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