Tribuna

Diez reflexiones sobre la victoria –las verdaderas victorias– del Mundial

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Comparto con el lector este decálogo a propósito de la reciente victoria de España en el Mundial de Fútbol 2026:



1. Las personas, lo más importante

Para muchas personas el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes. Para mí, las personas serán siempre lo más importante. Las cosas, incluido el fútbol, pasan; las personas, permanecen.

2. Victorias fuera del campo

La repercusión del fútbol puede ser utilizada para cosas maravillosas. Cucurella ha visibilizado la situación, las dificultades y la alegría de una familia con un hijo con TEA (trastorno del espectro autista), como en su día lo hizo Vicente del Bosque con su hijo con síndrome de Down. Ambos son o han sido deportistas durante un tiempo, pero serán padres siempre. Para sus hijos, la victoria más importante la han conseguido fuera del campo.

3. La oración de Luis de la Fuente

El seleccionador español, Luis de la Fuente, dijo antes de la final: “Yo es que rezo todos los días, pero no porque estoy en un mundial ni pretendo sacar un resultado. Le doy gracias todos los días“. Esta oración —constante, desinteresada y sincera— es, quizás, su mayor victoria. Tal vez, las personas que rezan con el único objetivo de conseguir algo, que pretenden hacer un trueque, un trato, un “quid pro quo”, muestran más interés, negociación o conveniencia que una fe profunda. Las casas bien cimentadas son las que permanecen, mientras que las cosas y las casas superficiales, como siempre, son las primeras que caen.

Ferrán Torres, en la final del Mundial 2026. Foto: FIFA Media Hub

Ferran Torres, en la final del Mundial 2026. Foto: FIFA Media Hub

4. El gol de Ferran Torres

Las críticas, las murmuraciones y los ataques pueden hacer mucho daño a cualquier persona. Los futbolistas intentan hacer su trabajo lo mejor que pueden, que saben o que le permiten. Y se equivocan, fallan y yerran. Como todas las personas. Todas. Por eso, es una alegría que precisamente Ferran Torrescuestionado y discutido constantemente— haya sido quien metiese el gol decisivo.

5. El árbitro de la final

Los árbitros son deportistas. Sí, deportistas que también, como los entrenadores, futbolistas y periodistas, se equivocan. Cuando el colegiado esloveno Slavko Vinčić fue designado para pitar la final rompió en lágrimas y sus compañeros árbitros rompieron en un aplauso. Su entrenamiento, dedicación y esfuerzo se vieron recompensados con una gran responsabilidad. En la final tomó decisiones equivocadas y acertadas, pero seguramente ni más ni menos que el resto de deportistas que estaban sobre el campo. Porque los árbitros son deportistas que, como el resto, disfrutan de este deporte, aunque, a veces, se equivoquen.

6. Confiar en los demás y en uno mismo

En el fútbol es absolutamente necesario confiar en los demás y en uno mismo. El seleccionador se llevó dieciocho meses sin trabajar, en el paro, esperando una llamada. Durante este tiempo, siguió formándose, buscando una nueva oportunidad. Siguió confiando en sí mismo, lo cual no es fácil en unas circunstancias similares. Hasta que un día empezó a entrenar a las categorías inferiores de la selección. Por eso, hoy en día, es ejemplar cómo el de Haro confía en el trabajo constante, confía en las oportunidades a los jóvenes y confía en los cambios. Todo esto le ha llevado a él, y con él a la selección, a ganar este mundial.

7. Unión y divisiones

Hay cosas en la vida —de manera especial en el fútbol— que unen y otras que separan. Que estos distanciamientos, separaciones y divisiones —por el color de la camiseta, por el barniz de la nacionalidad o por lo que sea— queden al margen y nos podamos reunir, pero sobre todo, unir.

La selección española, tras su triunfo en el Mundial. Foto: FIFA Media Hub

La selección española, tras su triunfo en el Mundial. Foto: FIFA Media Hub

8. No al racismo y la discriminación

Nadie ama a quien no conoce y, sin duda, el racismo se acaba cuando se conoce a las personas. La alegría de Keyne, el hermano de Lamine Yamal, es la felicidad de todos los españoles. La asistencia de Nico Williams fue celebrada por todos los españoles. Ojalá que el racismo y la discriminación abandonen, de una vez por todas, los campos de fútbol, las plazas de las ciudades y, sobre todo, los corazones de las personas.

9. Saber esperar merece la pena

Hay cosas en la vida para las que es necesario saber esperar. Y la espera, a veces, se convierte en esperanza. Para una sociedad que lo quiere todo de manera fácil, rápida y sin esfuerzo es necesario recordar que hay que esperar cuatro años para jugar cada mundial, ochenta años para ganarlo por primera vez y dieciséis años para conseguir la segunda estrella. Y la esperanza merece la pena, es parte del proceso, quizás, sea la única manera de recorrer el camino.

10. Inicios y finales

Termino con el comienzo. Y los inicios se comprenden mejor al final. A veces, las cosas no empiezan como uno ha planeado, como ha preparado o como le gustaría que sucediese, y eso no quiere decir que todo sea un fracaso o que no haya que seguir trabajando. España 0, Cabo Verde 0. 15 de junio de 2026. Era el primer paso, absolutamente necesario y sin el cual no hubiese habido un España 1, Argentina 0. 19 de julio de 2026.