El obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, se trasladó ayer por la tarde a la zona cero de los incendios que han arrrebatado la vida a trece personas para presidir una misa. El prelado concelebró la eucaristía por las víctimas junto al párroco de San José, Víctor Fernández, en la plaza del pueblo.
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Gómez Cantero, quien no había visitado antes a los vecinos para no entorpecer las labores de extinción del incendio -provocado por la caída de un poste podrido que daba luz a un restaurante cerrado en 2009 y que arrasó 7.000 hectáreas-, se quiso hacer presente ayer aprovechando la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de Los Gallardos.
Del mismo modo, en los próximos días visitará también las parroquias de Garrucha -pueblo vecino que acogió a los más de 1.400 evacuados- y Bédar -también afectado por el fuego que liberó una energía equivalente a más de dos bombas de Hiroshima- para acompañar a los fieles y compartir con ellos un mensaje de consuelo y esperanza.
Los vecinos vivieron una emotiva ceremonia, que sirvió a la vez como funeral por los fallecidos y como acción de gracias por la entrega de bomberos, militares, sanitarios, pilotos, policías y voluntarios.
Entre los asistentes se encontraban el subdelegado del Gobierno en Almería, José María Martín; la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Almería, Aránzazu Martín; el presidente de la Diputación Provincial, José Antonio García, así como los alcaldes de Los Gallardos, Francisco Miguel Reyes, y Bédar, Ángel Francisco Collado.
Un bombero en los incendios de Almería. Foto: EFE
“Somos un pueblo entregado y valiente”
Para la homilía, el obispo cedió la palabra al párroco. “Este pueblo, aparentemente apático y dejado, ha demostrado a lo largo de su Historia que es un pueblo entregado y valiente, dispuesto a cumplir con su deber sin que nadie lo llame porque sale del corazón, de ese ADN forjado a lo largo de los siglos en el que el amor al prójimo ha sido transmitido por nuestra santa fe católica”, comenzó diciendo.
Y continuó: “Una vez más hemos aprendido que cuando nuestros gobernantes han trabajado unidos por encima de ideologías hemos comprobado que nuestra nación es grande en humanidad, en fortaleza y esperanza”.
Por otro lado, Fernández insistió en que, “mientras los equipos de emergencia miraban cara a cara a las llamas, muchas personas volvían su mirada, con incertidumbre, miedo y confianza, a nuestra Madre, la Virgen María. En Ella pusimos nuestra confianza, le pedimos que volviera sus ojos a esta tierra mariana, que intercediera por todos ante su divino Hijo y que extendiera su manto protector”.
Para el párroco, “la Misa es también la verdadera acción de gracias a Dios por su entrega para salvarnos, pero también por todas y cada una de las personas que han arriesgado su vida para salvar hogares y personas, aunque en trece trágicos casos no ha podido ser. Con gran dolor hoy rezamos por todos ellos, y os agradecemos de todo corazón el esfuerzo y la entrega incondicional”.
