Hoy es un día clave para el futuro más inmediato de las Hijas del Amor Misericordioso, la asociación pública de fieles intervenida desde hace un año por supuestos abusos de poder, de conciencia y sexuales. Este viernes expira el plazo dado por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, para que expliquen su proceder y sus resistencias a las medidas planteadas por el purpurado a lo largo de este tiempo de fiscalización.
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Fuentes conocedoras del caso comparten que no responder al requerimiento que el purpurado planteó hace un mes podría avocar a las HAM a una inminente disolución. En caso de que sí contestaran a la información solicitada, desde el Arzobispado de Madrid se estudiaría de forma detallad la documentación que faciliten para actuar acorde a la disposición mostrada por las responsables del grupo.
“Entorno sectario”
Actualmente conforman esta realidad eclesial presente en las Diócesis de Madrid, Toledo y Sevilla cuenta con más de cien consagradas, mayoritariamente jóvenes, a los que se suman trescientos laicos. A ellos se unen una treintena de sacerdotes y seminaristas de la rama masculina en la Diócesis de Getafe que no tendría como tal reconocimiento oficial: los Hermanos del Amor Misericordioso.
Los laicos vinculados a las HAM han negado hasta la fecha todos los abusos de los que se acusan al grupo y rechazan formar parte de un “un entorno sectario, restrictivo o manipulador” y apelaban a la “voluntad libre y personal” de las jóvenes que ingresan, en tanto que son adultas.
El 28 de julio de 2025 el cardenal Cobo ordenó la salida de la asociación de su superiora general, María Milagrosa Pérez Caballero, conocida como Marimí. En paralelo, nombraba a la religiosa Pilar Arroyo, como comisaria extraordinaria para la asociación, esto es, una superiora en funciones durante un año prorrogable. Además prohibía admitir nuevas vocaciones y continuar la formación de postulantes y novicias de primer año. De la misma manera, limitaba al extremo su actividad pastoral externa, que incluía dinamizar los llamados retiros de Emaús y Effetá, que servían como coto de pesca vocacional.
Marcaje motivado
Pero, ¿qué es lo que ha motivado este marcaje? Tal y como desveló Vida Nueva, es fruto de un minucioso informe de más mil folios elaborado por el Tribunal de la Rota que no solo daba verosimilitud a las denuncias de abusos. La Rota proponía al Arzobispado de Madrid cerrar de inmediato la asociación. “Lo que allí dentro se está fraguando no es católico, es terrible lo que se narra”, expone quien ha tenido acceso al informe, que recoge indicios vinculados a los llamados ‘delicta graviora’, los delitos más graves que se pueden cometer en el ámbito eclesial. Sin embargo, el equipo del cardenal Cobo relató a esta revista que decidió intervenir y no cerrar a cal y canto para intentar “abordar el problema desde dentro para rescatar a las jóvenes para que reciban el acompañamiento espiritual y psicológico correspondientes, antes que disolver todo sin más, con los riesgos que también conlleva”.
A pesar de esta tutela, las víctimas han denunciado que las líderes de las HAM “han ninguneado” a la comisaria. Siempre desde el testimonio de los familiares de quienes tienen a sus hijas en el grupo, desde el pasado agosto se habría activado un gobierno en la sombra que Marimí estaría capitaneando en la distancia. Esto habría impedido reconducir la asociación. De hecho, apenas se han producido abandonos.
De la misma manera, voces eclesiales hablan de un rearme de las HAM frente al Arzobispado de Madrid a través de canonistas y abogados civiles de reconocido prestigio. De hecho, incluso temen que se llevara a cabo alguna maniobra legal a través de un tipo de recurso que permitiera paralizar todo el proceso iniciado por el cardenal Cobo y, de esta manera, ganar tiempo.
Prácticas cuestionadas
Sobre la mesa, en este tiempo determinante para el futuro de las HAM, quedan todas las prácticas cuestionadas por la Rota, analizadas por el Arzobispado de Madrid y que han llegado hasta la Santa Sede. Entre ellas, el don de profecías, imposiciones de manos, los exorcismos no autorizados, las oraciones de liberación y de restauración de la virginidad o misas de sanación, prácticas que en teoría tienen un poder curativo. A eso se sumarían los llamados “descansos en el Espíritu”, esto es, un desplome en un estado que busca asemejarse a un éxtasis místico.
Además, hay que añadir la idolatría a la superiora defenestrada que denuncian las víctimas, que se materializaría, por ejemplo, en el uso de escapularios con pelos suyos o del fundador de la entidad.
