La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha respondido a la carta de León XIV en la víspera de las consagraciones episcopales previstas en Écône, Suiza, sin dar marcha atrás en sus planes. En una misiva dirigida al Papa y fechada este 30 de junio, el superior general de los lefebvrianos, Davide Pagliarani, agradece la “solicitud paternal” del Pontífice, pero le pide que considere “la autenticidad” de su intención antes de tomar una decisión sobre la Fraternidad.
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“Lejos de nosotros la idea de separarnos de la Iglesia Romana”, escribe Pagliarani. “Al contrario, deseamos servirla mediante medios extraordinarios, como se ayuda a una madre que atraviesa una grave dificultad y necesita una ayuda particular que no todos comprenden”.
La respuesta llega después de que León XIV dirigiera una carta a la Fraternidad para pedirle que desistiera de ordenar nuevos obispos sin mandato pontificio, un gesto que, de producirse, reabriría formalmente la herida de 1988, cuando Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin autorización de Juan Pablo II.
“Aún no es demasiado tarde”
Pagliarani asegura que desde hace tiempo deseaba tener ocasión de encontrarse personalmente con León XIV para expresarle “nuestro sincero deseo de servir a la Iglesia”, aunque lamenta que ese encuentro no se haya producido.
En la carta, el superior general afirma que, en las circunstancias actuales, la Fraternidad considera “un deber preciso” hacer todo lo posible por “recomponer la túnica de Cristo”, a su juicio desgarrada por “fuerzas y presiones incompatibles con un espíritu auténticamente católico”.
“Solo le pido que considere la autenticidad de esta intención antes de tomar una decisión sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aún no es demasiado tarde”, señala Pagliarini al Papa.
Asimismo, el superior de los lefebvrianos insiste en pedir al Pontífice que se tome “el tiempo necesario para este discernimiento” y recuerda que la Santa Sede “ha demostrado ya que sabe comprender situaciones muy complejas”.
“La FSSPX no es cismática ni hostil a la Iglesia”
Por otro lado, Pagliarani recuerda que la FSSPX ya fue declarada cismática en 1988 “por razones y en circunstancias absolutamente análogas a las actuales”. Sin embargo, añade, después de tantos años, “estamos hablando como un padre con su hijo”, escribe al Papa. Por este motivo, se pregunta si esa actitud del propio León XIV no constituye precisamente “una prueba de que la Fraternidad no es cismática ni hostil a la Iglesia”.
El superior general cita además a dos obispos que, según recuerda, recibieron de la Santa Sede la misión de dialogar con la Fraternidad: el fallecido Vitus Huonder, antiguo obispo de Coira, y Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná. Ambos, afirma Pagliarani, reconocieron tras un tiempo de discernimiento “el espíritu profundamente católico de la Fraternidad” y dieron testimonio público de ello.
“Miles de almas” que han redescubierto la fe
Pagliarani dirige también su petición al Papa “en nombre de los miles de almas” que, según sostiene, han redescubierto la fe católica y la práctica religiosa gracias al apostolado de la Fraternidad.
“Estas almas no tienen más deseo que alcanzar la salvación por medio de este instrumento que la Providencia ha puesto a su disposición”, señala, subrayando que “han sufrido y son sinceras”.
Por ello, se muestra convencido de que el “corazón paterno de Pastor universal” de León XIV será sensible a esta situación particular. A su juicio, “un día” todas las dificultades entre la Santa Sede y la Fraternidad quedarán resueltas, y un gesto de comprensión del Papa no dañaría la unidad, sino que manifestaría ante el mundo “su preocupación por la unidad y su bondad de padre”.
El cardenal prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Victor Manuel ‘Tucho’ Fernández, con el superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), Davide Pagliarani. Foto: Vatican Media
Santa Rita y un Papa agustino
Pagliarani concluye la carta señalando que “desde hace tiempo, incluso antes de la elección de León XIV, viene encomendando la situación a santa Rita”. “Vi en la elección de un Papa agustino un signo de esperanza”, afirma. “Estoy seguro de que la Santa intercederá. Nunca es demasiado tarde”. El superior general termina pidiendo la bendición del Papa y reiterando su devoción “en el Señor”.
Esta respuesta de Pagliarini, sin embargo, no contiene una renuncia explícita a las consagraciones previstas. De seguir adelante, la Fraternidad San Pío X volvería a situarse en el centro de una fractura abierta con Roma, que León XIV ha intentado evitar in extremis con una llamada directa a no “desgarrar la túnica inconsútil de Cristo”.
