Se acerca la fiesta de la Virgen del Carmen, la ‘Stella Maris’ y patrona de las gentes del mar. Por ello, el Vaticano ha dado a conocer este miércoles 24 de junio, su Mensaje para el Domingo del Mar 2026, elaborado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Firmado por el Prefecto de este dicasterio, el cardenal jesuita Michael Czerny, el documento se presenta bajo el lema “Más allá de la carga y el comercio: el rostro humano del mar”.
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Rostro humano
A través de este texto, la Iglesia lanza una advertencia sobre el aislamiento extremo, los peligros geopolíticos y la creciente invisibilidad que sufren millones de marinos y pescadores en todo el planeta. El texto comienza destacando el papel crucial que desempeña la gente del mar en el día a día de la sociedad global, recordando que “la vida del mundo sigue pasando por los mares, ríos, lagos y vías navegables del mundo” , y que detrás del comercio y la pesca se encuentran incontables personas cuyo trabajo sostiene a las naciones y a las familias.
Sin embargo, el cardenal Czerny pone el foco en las crisis internacionales actuales que amenazan su subsistencia, señalando de forma explícita que “la crisis del Estrecho de Ormuz ha recordado al mundo hasta qué punto la humanidad depende profundamente del mar y de quienes trabajan en él”.
En este entorno inestable, muchos tripulantes se ven gravemente afectados por “conflictos armados que han dado lugar a su confinamiento virtual a bordo, a la escasez de alimentos e incluso al temor por sus propias vidas” , lo que intensifica drásticamente su soledad y agotamiento emocional.
Aislamiento en alta mar
El Vaticano lamenta que, de forma paradójica, la era de la hiperconectividad digital haya acentuado el aislamiento en alta mar, advirtiendo que “la cercanía humana se está volviendo más escasa” debido a la reducción del tamaño de las tripulaciones y a los horarios exigentes. Ante esta preocupante tendencia, el mensaje evoca las enseñanzas pontificias y cita la primera encíclica del papa León XIV, ‘Magnifica humanitas’, para recordar con firmeza que “los sistemas tecnológicos y económicos nunca deben reducir a la persona humana a ‘un dato, un engranaje o una mercancía’“.
En consonancia con esto, el prefecto recalca que un barco “nunca debe convertirse en un lugar de aislamiento silencioso o de indiferencia, una Babel moderna donde las personas conviven pero permanecen invisibles y siguen sin escucharse”.
Cuidado del mar
El mensaje también conecta de modo indisoluble la crisis social con la medioambiental, señalando que los océanos sufren una severa degradación por la contaminación y la explotación irresponsable. Citando nuevamente la doctrina papal, enfatiza que “el progreso auténtico nunca puede medirse únicamente por la eficiencia, el avance tecnológico o el beneficio” , sino que debe guiarse siempre por la dignidad humana y la responsabilidad hacia las generaciones futuras.
En este contexto, el cuidado del mar nunca puede separarse del cuidado de la persona humana”, sostiene de forma categórica el texto eclesiástico. Finalmente, la Iglesia reafirma su compromiso de acompañamiento a través de las capellanías portuarias del Apostolado del Mar, conocido ampliamente como ‘Stella Maris’, las cuales ofrecen un espacio de acogida a trabajadores de todas las nacionalidades y credos.
El documento concluye expresando una “profunda gratitud a todos los marinos, pescadores y trabajadores marítimos, así como a sus familias”, elevando una plegaria a María, Estrella del Mar, por la “seguridad, la dignidad, la paz y la esperanza de todos los que viajan y trabajan sobre las aguas”.
