Las principales organizaciones laicales católicas de Alemania han expresado su profunda decepción y rechazo tras la decisión de la Santa Sede de prohibir que los laicos puedan pronunciar la homilía en las misas. Las asociaciones consideran que esta postura perpetúa la desigualdad y demuestra una desconexión total con las necesidades reales de las comunidades locales.
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El malestar es palpable entre los colectivos que impulsan el Camino Sinodal alemán. Desde la Comunidad de Mujeres Católicas de Alemania (kfd), su directora espiritual, Ruth Fehlker, ha sido tajante al calificar la prohibición como un “signo más de la falta de igualdad de las mujeres en la Iglesia católica”. Fehlker lamentó la enorme brecha entre los dictados de Roma y la realidad de las iglesias locales, advirtiendo que la institución “sigue perdiendo credibilidad” al excluir a mujeres plenamente capacitadas. “La verdadera pregunta es por qué los responsables en Roma siguen ignorando los carismas y las vocaciones de mujeres y hombres”, sentenció en declaraciones recogidas por el portal katholisch.de.
Por su parte, el influyente Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) se resiste a dar la batalla por perdida. Su presidenta, Irme Stetter-Karp, ha instado públicamente a los obispos alemanes a que se mantengan firmes en la postura que se acordó con amplia mayoría durante el Camino Sinodal de marzo de 2023. Stetter-Karp exigió a los prelados que “reafirmen sus argumentos ante Roma” y que, bajo ningún concepto, lean la carta del Vaticano como un motivo de desánimo, manteniendo viva la esperanza de lograr una “regulación especial” para los laicos.
A las críticas se ha sumado también el movimiento ciudadano “Somos Iglesia” (‘Wir sind Kirche’), que ha tachado la resolución de ser una “decisión de principios alejada de la realidad”. La iniciativa lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias prácticas de esta prohibición: dado el drástico envejecimiento del clero en Alemania y la escasez de nuevas ordenaciones, aplicar esta norma de forma estricta solo servirá para desgastar aún más a los pocos sacerdotes en activo y llevará a las parroquias y comunidades a “desangrarse”.
El “no” rotundo del Vaticano
Este aluvión de reacciones responde a la reciente comunicación de Dicasterio del curlo divino, dirigido por el cardenal Arthur Roche. En respuesta a una solicitud formal del presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Heiner Wilmer, Roma denegó este martes cualquier permiso para que personas no ordenadas con formación teológica prediquen en la eucaristía.
El Vaticano argumenta su negativa basándose en el Derecho Canónico, afirmando que la interpretación de la Biblia en la misa es “parte integral de la liturgia reservada a un sacerdote o diácono”. Según el dicasterio, la predicación y la celebración de los sacramentos conforman el mismo ministerio espiritual y no admiten excepciones, ni siquiera ante “consideraciones pastorales graves”.
