León XIV ha alertado contra la tentación de levantar una nueva “Torre de Babel” basada en “la idolatría del beneficio a costa de los más vulnerables” y en el riesgo creciente de deshumanización. Frente a ello, el Papa ha pedido avanzar hacia la construcción de “la Nueva Jerusalén” y de una “civilización del amor” en la que el cuidado de la persona oriente la vida económica, política y cultural.
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Así lo ha expresado durante la audiencia concedida a los participantes en la primera edición de los Borgo Laudato si’ Dialogues, celebrados entre el 17 y el 19 de junio en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo. Un encuentro que ha reunido a expertos, líderes y profesionales de distintos países y ámbitos para reflexionar sobre la inteligencia artificial y su relación con la humanidad, el envejecimiento y la vitalidad, el deporte y la diplomacia, y el futuro de la sostenibilidad.
“Estas jornadas son el primer paso de un proceso dirigido a renovar y volver a imaginar el liderazgo moral en un mundo que hoy aparece fracturado y olvidadizo de sus raíces históricas””, ha dicho el Papa.
Dialogar sobre las preguntas de nuestro tiempo
“Queremos dialogar con todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con quienes compartimos los acontecimientos, las preguntas y las aspiraciones de la humanidad”, ha dicho el Papa, haciendo referencia a ‘Magnifica humanitas’. Un diálogo, ha añadido, que debe permitir “identificar nuevos caminos para el bien común y para promover una vida digna para todos”.
Asimismo, ha advertido de que el momento actual está marcado por una “importante ceguera espiritual y cultural”, en la que uno de sus efectos es la aparición de “un falso pragmatismo” que invita a romper con las raíces de la historia, como si fuera posible comenzar una “nueva creación” completamente separada del pasado.
“También quienes citan principios morales importantes pueden caer en este nihilismo histórico, creyendo equivocadamente que las atrocidades del siglo XX nunca podrán repetirse”, ha señalado León XIV. Además, ha insistido así en que cualquier propuesta de transformación social, ecológica o tecnológica necesita memoria, ya que “ignorar las experiencias del pasado”, ha advertido, “debilita la capacidad para reconocer los riesgos del presente y evitar que vuelvan a producirse formas de violencia, exclusión y deshumanización”.
De la Torre de Babel a la Nueva Jerusalén
Frente a la lógica de la “Torre de Babel”, el Papa ha propuesto la imagen de la Nueva Jerusalén como horizonte para el liderazgo político, económico y social. Y es que, donde primera representa “la idolatría del beneficio a costa de los más vulnerables” y aumenta “el riesgo de deshumanización”, la segunda simboliza “la civilización del amor”, donde este se convierte en “el único principio rector de la vida económica, política y cultural”.
“La civilización del amor no surgirá de un solo gesto grandioso, sino de la suma de pequeños y constantes actos de fidelidad que sirven como barrera contra la deshumanización”, ha advertido el Papa, que ha invitado a cada persona a preguntarse cómo puede colaborar, desde su propio ámbito, en la construcción de esa sociedad.
