El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, ha confirmado este viernes que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe archivó la investigación por abusos contra el obispo emérito de Cádiz, Rafael Zornoza, al no demostrarse que la víctima fuera menor cuando ocurrieron los hechos, si bien “el tema sigue en Roma”.
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A preguntas de los periodistas en la rueda de prensa de presentación de la memoria anual de Cáritas de Sevilla, tal como recoge EFE, Saiz Meneses ha señalado que la archidiócesis hizo sus “deberes” en el envío de la información que recabó sobre el caso al Vaticano.
Asimismo, ha señalado que desde la Santa Sede no ha habido novedades después de que recientemente el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo vaticano encargado de la investigación de abusos a menores por parte del clero, se declarara no competente porque no se había probado que la víctima fuera menor en el momento de los hechos.
Saiz Meneses ha asegurado que el Arzobispado de Sevilla siguió “diligentemente el criterio de la Iglesia” y “la normativa que hay” en la tramitación del caso.
Tres vías para llevar adelante el caso Zornoza
Sin embargo, que el caso Zornoza esté archivado por parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe no significa que esté cerrado definitivamente. Según varios canonistas consultados por ‘Vida Nueva’, León XIV podría utilizar varias vías para reabrir el caso, teniendo en cuenta que el Tribunal de la Rota instó al Vaticano a abrir un proceso penal tras elaborar un informe vinculado a la denuncia por presuntos abusos sexuales por parte del ahora obispo emérito de Cádiz, Rafael Zornoza a un menor en los años 90.
“Al tratarse de un obispo, su autoridad eclesiástica inmediatamente superior es el Papa. No va a poder haber un proceso judicial, pero tras contrastar la verosimilitud de unos hechos tan execrables, sí se pueden y se deben adoptar medidas en el ámbito disciplinar”, explica uno de los juristas a esta revista.
El Papa León XIV tendría tres posibles vías de actuación. Por un lado, tomar una decisión unipersonal más o menos inmediata sin pasar por ningún departamento vaticano, como sucedió con el cardenal irlandés Keith O’Brien.
Por otro lado, ordenar a Doctrina de la Fe que asuma y reabra el caso al margen de la edad al estilo Rupnik. La tercera opción pasa por encaminar le proceso al Dicasterio para los Obispos con el fin de estudiar desde allí sanciones disciplinarias sin pasar por un juicio penal, toda vez que se hubieran demostrado los abusos.
En paralelo, los canonistas consultados comentan que la víctima podría dar la batalla en España para lograr una indemnización, al encajar dentro de los casos prescritos por la justicia civil: “Si yo fuera el abogado de la víctima, sin duda llevaría el caso al Plan de Reparación Integral para Víctimas de Abusos de la Iglesia o al Defensor del Pueblo”.
