Editorial

La migración no es una pandemia

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León XIV se convertirá en unos días en el primer Papa de la historia en pisar el archipiélago canario. El Pontífice rematará su viaje a España con una escala en Gran Canaria y Tenerife los días 11 y 12 de junio. Robert Prevost no solo retoma un deseo pendiente de Francisco.



Redobla el magisterio eclesial que nace del “fui forastero y me acogisteis” de Jesús, que se consolida con la Doctrina Social y que se acrecienta en materia de acogida, protección, promoción e integración a la luz de un fenómeno global que no se puede frenar ni ignorar.

Lamentablemente, la clase política nacional e internacional parece mirar para otro lado, cuando no, lanzando alegatos xenófobos o adoptando medidas cortoplacistas que, lejos de abordar la cuestiones de fondo, son parches que vulneran los derechos de toda persona migrada.

De ahí la relevancia de las 24 horas que protagonizará León XIV en las dos islas. El hecho de que desembarque directamente en el puerto de Arguineguín lleva a poner el foco en el cementerio en el que se han convertido tantas fronteras terrestres y marítimas en el planeta para aquellos que huyen a la desesperada de la guerra y de la pobreza.

Ultima Patera

Pero, además, visibilizará a aquel muelle de la vergüenza en el que se convirtió por falta de recursos y planificación por parte de las administraciones públicas, pero también buscando levantarse un insostenible muro de contención. Esta misma reflexión provocará el hecho de ver al Papa en Las Raíces, el campamento que se transformó en una ‘cárcel’ temporal para 2.500 migrantes.

Con su sola presencia, León XIV será denuncia de este arrinconamiento ilegal de niños y adultos, de hombres y mujeres que solo buscaban sobrevivir. A buen seguro que sus palabras servirán, además, para recordar que la migración no es una pandemia, sino una realidad compleja que solo se puede afrontar desde una conciencia firme de ver en el otro a un hermano, un hijo de Dios y, por lo tanto, un ciudadano más, con igualdad de derechos y de oportunidades a través de cuantas regularizaciones de documentación sean necesarias. Solo con esta conciencia de fraternidad universal se puede conformar esa ‘magnífica humanidad’ con la que sueña el Papa en su inminente encíclica.

Falsos altavoces católicos

La visita del Papa a Canarias será, por tanto, un abrazo al migrante y quien lucha por su dignidad, frente a discursos excluyentes y criminalizantes que parecen contar cada vez con más eco en medio de la sociedad.

Pero también entre quienes quieren erigirse en altavoces católicos, acusando a la Iglesia de hacer negocio con los últimos, cuando son ellos quien están comerciando de manera fraudulenta a través de sus falacias con la conciencia y el voto de la gente de a pie.