Parte del movimiento MAGA católico (incluido el obispo Strickland) rompe con Trump

  • El obispo emérito de Tyler asegura que, “como católicos, nuestra lealtad no es hacia ninguna figura política, partido o movimiento. Nuestra lealtad es hacia Jesucristo”
  • Esta realidad también denota el choque directo entre este sector y el bloque de los pastores evangélicos que ha llegado a bendecir solemnemente su guerra en Irán

Presidente Donald Trump

El mundo entero aún contiene la respiración… Y es que, a las dos de la madrugada de este 8 de abril (hora peninsular española), concluía el plazo que Estados Unidos había dado a Irán para que reabriera el Estrecho de Ormuz. En caso contrario, el presidente republicano, Donald J. Trump, había anunciado un desenlace apocalíptico: “Una civilización entera morirá esta noche”. Algo que el papa León XIV, en un breve encuentro ayer por la tarde con la prensa en Castel Gandolfo, calificó de “verdaderamente inaceptable”.



Afortunadamente, se ha impuesto la cordura y, gracias a la mediación de Pakistán ante las autoridades estadounidenses e iraníes, el propio Trump anunció una hora antes de que venciera el plazo que habían llegado a un acuerdo y firmado una tregua de 15 días. Ahora, mientras Teherán y Washington negocian las condiciones de un teórico acuerdo de paz global, el régimen de los ayatolás se compromete a acabar con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, básico en el comercio mundial.

Netanyahu no para

Eso sí, Israel, socio de Estados Unidos en esta escalada bélica sin precedentes en todo Oriente Medio, ha anunciado que, por su parte, piensa mantener su ofensiva para hacerse con el sur del Líbano. Así lo anunció en una declaración institucional su primer ministro, Benjamin Netanyahu, y así lo están llevando a cabo. De hecho, Debel, una población cercana a la frontera, ha sido arrasada en las últimas horas.

En plena convulsión, el llamado movimiento MAGA (por el lema emblemático de Trump: Make America Great Again, que se traduce como ‘Hagamos América grande otra vez’) está rompiendo amarras con la actual deriva de la Administración republicana, considerando que avanza inexorable hacia el autoritarismo. Un cambio simbólico que representa, por ejemplo, el caso de Tucker Carlson, comunicador que siempre ha sido un acendrado defensor del trumpismo (difundiendo para ello muchas veces bulos) y que, ahora, es uno de sus mayores detractores.

Algo parecido ocurre en parte del movimiento MAGA que se adscribe a la fe católica. Desde hace semanas, Carrie Prejean Boller, una de sus mayores exponentes, denuncia que ha sido expulsada de la Comisión de Libertad Religiosa, creada por el actual Gobierno estadounidense y donde hay cristianos de diferentes confesiones. Siendo ella católica, clama que ha sido cesada del órgano “por mantenerme firme en mis creencias religiosas”.

Manos manchadas de sangre

Así, al asegurar que “no me quitaron la voz” y que “continuaré usándola”, pues “esta lucha está lejos de terminar”, Prejean repite continuamente que “el movimiento MAGA ha muerto”. Fundamentalmente, por promover conflictos bélicos más allá de sus fronteras. Así, tras la gravísima amenaza contra Irán, insinuando que podría aniquilarla con armamento nuclear, la activista fue contundente al asegurar en sus redes sociales que “el presidente de los Estados Unidos está amenazando con matar a toda una civilización. Llamo a cada cristiano a dimitir inmediatamente de esta Administración. Si no lo hacen, la sangre de la vida humana inocente estará en sus manos. Trump es un psicópata malvado”.

En ese sentido, Prejean es muy crítica con Robert Barron, obispo de Winona-Rochester y quien se mantiene, pese a la situación, como miembro de la Comisión de Libertad Religiosa; además, sin mostrarse crítico con la expulsión de ella. Para muchos católicos estadounidenses, demócratas o republicanos, es un hecho que Barron antepone su seguidismo político a su labor como pastor.

No ocurre lo mismo con el obispo emérito de Tyler (Texas), Joseph Strickland, al que el papa Francisco cesó por llamarle “hereje” y por una dudosa administración económica de su diócesis. Hasta ahora ferviente defensor de Trump, ha roto definitivamente con él ante el furibundo chantaje a Irán. Así, en un mensaje en X, ha rechazado que, precisamente el Domingo de Pascua, el presidente incurriera en “un lenguaje grosero o profano”.

Cayó en las vulgaridades

Para Strickland, “este no es un día para vulgaridades. Y no es un día para confusiones sobre quién es Dios”. Ante tal “pérdida del sentido de lo sagrado”, se caen en errores como hacer ver que “la Pascua es una celebración genérica de ‘Dios’”; cuando, en realidad, “es la proclamación de que Jesucristo ha resucitado”. Así, “sustituir la claridad con ambigüedad (incluso sin intención) es disminuir el poder de esa proclamación”.

Pastores y líderes religiosos ofrecen una oración por el presidente Trump en el Despacho Oval

En esa línea, el emérito de Tyler, aunque aclara que su comentario “no es una condena”, concluye con firmeza que, “como católicos, nuestra lealtad no es hacia ninguna figura política, partido o movimiento. Nuestra lealtad es hacia Jesucristo, quien es ‘el camino, la verdad y la vida’ (Juan 14.6)”. Contextualizando, hay que destacar que, ese día sagrado, en sus redes sociales, Trump también contra los ayatolás iraníes, a los que llamó “malditos locos” al exigirles que abrieran “el puto” Estrecho de Ormuz.

También se ha mostrado muy crítico en las últimas horas E. Michael Jones, católico y editor de ‘Culture Wars Magazine’: “Ha llegado el momento de que el ejército se niegue a cooperar con órdenes como esta. Los católicos tendrán que tomar la iniciativa. Los sionistas cristianos son incapaces de un comportamiento racional”.

Esta realidad está poniendo sobre la mesa otro fenómeno: el choque directo entre cierto sector católico hasta ahora trumpista y el bloque de los pastores evangélicos que siguen apoyando sin fisuras al presidente, llegando a bendecir solemnemente su guerra en Irán. Ligados muchos ellos a la Teología de la Prosperidad y al sionismo cristiano, los comanda la pastora Paula White, directora de la Oficina Religiosa creada por la Administración republicana en este segundo mandato”. Para Prejean, aunque ella se considera “una reina”, en realidad es “una hereje”.

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