La comisión de abusos de la Iglesia polaca “escuchará” a las víctimas, pero no hará “una investigación”

  • Se cree que empezará a funcionar a partir de junio, cuando se elija a su presidente, que se espera que sea laico
  • Llega tres años después de que un medio local denunciara que, entre 1945 y 1989, se produjeran más de mil casos
  • Se revisará lo ocurrido en todas las diócesis, incluida Cracovia, que pastoreó hasta 1978 el luego papa Juan Pablo II

Niño polaco en una misa

En mayo de 2023, una investigación del diario local Rzeczpospolita conmocionó a toda Polonia cuando destapó que, durante los años en que el país contó con un régimen comunista, entre 1945 y 1989, se produjeron “más de mil casos de abusos sexuales contra menores en el seno de la Iglesia católica”. Un horror causado por al menos 121 sacerdotes pedófilos y que, además del silencio eclesial, contó con la connivencia de las autoridades soviéticas, que buscaban “evitar un enfrentamiento” con los obispos.



Además de que, como denunciaba el periódico, solo había dado a conocer “la punta de un iceberg” de un fenómeno muchísimo más amplio, lamentando que, “de todos estos casos, solo 72 terminaron en condenas que, en ocasiones, fueron suspendidas, no fueron cumplidas o terminaron con una amnistía para el acusado”.

Malestar de muchas víctimas

Desde entonces, la Conferencia Episcopal se comprometió a poner en marcha una comisión para investigar el alcance de estos abusos contra la infancia en entornos eclesiales. Pero, a lo largo de estos tres años, ante el malestar de muchas víctimas, los prelados polacos han sido incapaces de constituir el órgano que debe acometer esta tarea.

Una herida que, según publica Katolisch, estaría a punto de empezar a cerrarse. Y es que, aunque “aún se desconoce la fecha exacta de inicio del proyecto de investigación”, la previsión es que “en junio se decidirá quién presidirá la comisión”. La elección tendrá que ser consensuada “por las dos conferencias de superiores de órdenes religiosas y por la asamblea plenaria de los obispos”. Con todo, según adelanta el portal oficioso de la Iglesia alemana, “los obispos polacos ya han acordado que el presidente será un laico ajeno al clero”.

No formarán parte de la estructura

En cuanto al resto de miembros de la comisión los elegirá Tadeusz Wojda, arzobispo de Gdansk y, desde 2024, presidente del Episcopado. Se da por hecho que ninguna víctima formará parte del panel. Además, lo que aún está por ver es el nivel de independencia y autoridad del organismo. En ese sentido, Katolisch cita al arzobispo de Cracovia, el cardenal Grzegorz Rys, para el que el objetivo del grupo debe ser, “ante todo, ayudarnos a contactar con las víctimas con las que aún no hemos podido comunicarnos”. De este modo, se las instará a que “se animen a denunciar para que la Iglesia pueda ayudarlas”.

Tadeusz Wojda, presidente del Episcopado polaco

Tadeusz Wojda, presidente del Episcopado polaco

Eso sí, en esa tarea no se contaría “el libre acceso a los archivos” diocesanos. Algo que critica el sacerdote local Grzegorz Strzelczyk, muy involucrado en el acompañamiento de las víctimas de abusos, para el que sería condenable “que la comisión no pudiera citar ni interrogar a nadie”. Algo que Rys ya ha dejado claro que no sucederá. Así, quienes comparezcan, lo harán para ser “escuchados”, pues “los testimonios orales son necesarios; pero como fuentes históricas y no como material para las investigaciones”. Hasta el extremo de recalcar que “esta no es una comisión de investigación”.

El papel de Wojtyla

Por otro lado, la comisión abordará la situación en todas las diócesis. Incluida Cracovia, que el cardenal Karol Wojtyla pastoreó hasta 1978, cuando fue elegido Papa y se convirtió en Juan Pablo II. En la investigación actualizada de Rzeczpospolita (tras permitirles el cardenal Rys acceder a los archivos diocesanos), difundida estos días, se aprecia que “Wojtyla no encubrió casos de pedofilia ni trasladó a sacerdotes cuando tuvo conocimiento de sus crímenes”.

Eso sí, “no estaba exento de culpa”, pues “no supo reconocer en aquel momento lo importante que es adoptar la perspectiva de las víctimas de abuso, reunirse con ellas y escucharlas”.

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