La ex monjas desahuciadas de Belorado presumían de haber estado día y noche limpiando el convento antes de su marcha. Incluso distribuyeron fotos de lo impolutos que habían dejado los cerca de 3.000 metros cuadrados y más de 30 habitaciones. Sin embargo, esas imágenes no se corresponden con el escenario que se encontró ayer la comisión judicial que inspección el monasterio tras la entrega de llaves a la Iglesia católica.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Así lo demuestras las fotografías distribuidas por la Oficina del Comisario Pontificio y arzobispo de Burgos, Mario Iceta. “En ellas se puede apreciar la falta de algunos muebles, de electrodomésticos… así como la suciedad general con la que se ha encontrado el inmueble”, relatan desde la Archidiócesis burgalesa con diplomacia. Sin embargo, lo cierto es que al contemplar las imágenes se pueden observar ratas, restos de comida en mal estado en la despensa, una nevera con una falta de higiene notable, inodoros con restos de heces, arañas, hormigas…
¿Esfuerzo titánico?
A pesar de las evidencias, el portavoz del grupo cismático, Francisco Canals, ha salido al paso, subrayando en un comunicado que las ex clarisas disponen de “más de 200 fotografías y vídeos que muestran el buen estado en el que quedó el monasterio”. “Durante días y noches enteras, las hermanas dedicaron un esfuerzo intenso y titánico a limpiar, fregar y ordenar todos los espacios”, insiste.
De la misma manera, expresa que “la comunidad monástica lamenta profundamente que se esté intentando perseguir y manchar su nombre mediante la difusión de imágenes tomadas de forma (claramente) malintencionada, enfocando rincones concretos”.