El desahucio de las siete ex monjas del convento de Belorado ya es una realidad. Pasadas las nueve y media de la mañana la comisión judicial activada para materializar la entrega de llaves del grupo cismático y correspondiente cambio de cerradura.
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Tal y como ha confirmado la Oficina del Comisario Pontificio y arzobispo de Burgos, Mario Iceta, esas llaves las han recogido la madre Javier Soto, sor María Mercedes Iradi y sor Carmen Ruiz, presidenta, vicaria y secretaria de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu, respectivamente.
En manos de la Iglesia
De esta manera, el control del monasterio burgalés vuelve a estar en manos de la Iglesia católica, y su gestión corresponde a partir de ahora las que se podría describir como clarisas ‘auténticas’.
Todavía se desconoce si la Iglesia católica emprenderá acciones legales, sea por la vía civil o penal, frente al grupo cismático, puesto que se está evaluando si hay desperfectos en el convento y si faltan algunos bienes eclesiásticos. Tal y como señala la nota de prensa, la comitiva judicial, acompañada de los representantes eclesiales han recorrido el inmueble para conocer su estado, deteniéndose en el inventario de diferentes objetos, incluidas las obras de arte catalogadas.
Un operario sustituye la cerradura de acceso al convento del Monasterio de Santa Clara de Belorad.EFE/ Santi Otero
“Los servicios jurídicos analizarán la situación y se procederá en consecuencia para recuperar aquellos elementos pertenecientes a la comunidad religiosa que no se encontraren en el monasterio”, señalan desde el Arzobispado de Burgos.
La comunidad real
De la misma manera, aclaran que “el futuro del Monasterio dependerá de la decisión que, a este respecto, adopte la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu”. “La comunidad monástica, legítima propietaria del Monasterio, sigue compuesta por las hermanas mayores que no secundaron el cisma y que actualmente residen en distintos Monasterios de la Federación”, detalla.
Tal y como adelantó ‘Vida Nueva’, algunas de las exmonjas se han mudado temporalmente a una casa en La Puebla de Montalbán (Toledo), que pertenece a una de los familiares del grupo cismáticos. Mientras, otras se moverán entre los otros dos conventos sobre los que también hay una demanda de desahucio: Orduña y Derio
A pesar del desahucio, las ex clarisas continúan con su batalla judicial y dicen estar a la espera de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre el recurso de casación que han presentado.