Editorial

Parches de impacto

Compartir

El 3 de marzo, la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española publicaba una extensa nota en la que alerta sobre cómo el “bombardeo emocional” de métodos de primer anuncio puede desembocar en una forma de “abuso espiritual”. El documento aterriza en el riesgo de prácticas que pueden ejercer “dominio sobre las conciencias anulando la autonomía”, dinámicas en las que priman “la presión emocional del grupo”, e inciativas tales como “la oración ‘espiritualista’ desencarnada”, “celebraciones litúrgicas efectistas e intimistas”, al tiempo que “descontextualizan el sentido propio de la adoración al Santísimo Sacramento”.



Esta detallada descripción supone un aval para que las diócesis adviertan de estos riesgos al Pueblo de Dios y puedan vigilar con un argumentario de peso estos fenómenos para evitar cualquier deriva que atente contra la voluntad de quien se acerca a la Iglesia para dar sentido a su vida.

La nota doctrinal no cita a ningún grupo o experiencia concreta y pone en valor cómo estas herramientas pueden suponer un “soplo de aire fresco” evangelizador. Sin embargo, las advertencias que lanza y el tono para referirse al “reduccionismo ‘emotivista’ de la fe que lleva a muchas personas a convertirse en consumidoras de experiencias de impacto”, remite de manera implícita, entre otros, a unos retiros que en poco más de una década se han expandido por parroquias de todo el país: Emaús, Effetá y Bartimeo.

Encuentro Emaus en Segorbe-Castellon

Dirigidos a adultos, jóvenes y adolescentes, pero con variantes también para sacerdotes, estas escapadas de fin de semana han generado múltiples procesos de conversión, pero también han dejado tras de sí demasiadas dudas sobre el riesgo de ofrecer parches pseudomísticos momentáneos para heridas espirituales y afectivas que exigen un proceso de acompañamiento integral para evitar derivas mesiánicas. Prueba de esta desviación extrema son las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), asociación pública de fieles que se ha servido de estos retiros como medio de captación, conformando una estructura de abusos de poder, conciencia y sexuales.

Asociaciones encauzadas

De ahí que, más pronto que tarde, estos nuevos métodos –tal y como reza el escrito episcopal– sean “sometidos al discernimiento de la autoridad de los obispos”. O lo que es lo mismo, que la Iglesia local, como madre y maestra, despeje el secretismo de estas experiencias, las configure en asociaciones reconocidas y reconocibles, garantice el respeto a la libertad de los participantes y vele por encauzar ese impacto en itinerarios catequéticos que desemboquen en la comunidad parroquial, para que su propósito sea crecer en Espíritu y en verdad.