El cardenal Dominique Mathieu, evacuado de Irán en plena escalada militar

El arzobispo de Teherán ha llegado a Roma junto al personal de la embajada italiana y pide oraciones “por la conversión de los corazones”

Dominique Mathieu, cardenal de Teherán. Foto: Franciscanos Conventuales

Tras días de incertidumbre y silencio, el cardenal Dominique Mathieu ha logrado salir de Irán. El arzobispo de Teherán-Isfahán ha sido evacuado junto con el personal de la embajada italiana en Teherán en medio de la escalada militar desencadenada por la operación israelí-estadounidense iniciada el pasado 28 de febrero. El purpurado belga llegó a Roma este domingo 8 de marzo, aunque —según él mismo reconoce— “no sin pesar y tristeza”.



Fue el propio Mathieu quien, ya desde Roma, quiso enviar un breve mensaje este lunes 9 de marzo, recogido por Cathobel. “Llegué ayer a Roma, no sin pesar y dolor por nuestros hermanos y hermanas en Irán, en el marco de la evacuación completa de la embajada italiana, sede de la archidiócesis. Hasta mi regreso, oren por la conversión de los corazones a la paz interior”, escribe el purpurado.

Una comunidad cristiana frágil

El silencio que rodeó durante días la situación del cardenal reflejaba también la fragilidad en la que viven las comunidades cristianas en Irán. En el país se calcula que hay unos 20.000 cristianos, pero los católicos son apenas unos 3.500, de los cuales cerca de 1.300 pertenecen al rito latino y dependen directamente de Roma.

Incluso antes del actual conflicto, estas comunidades vivían bajo presión del régimen iraní. En 2025, por ejemplo, la comunidad católica de Teherán sufrió una fuerte dispersión tras diversas medidas represivas dirigidas especialmente contra mujeres católicas casadas con ciudadanos iraníes y consideradas, por ello, presuntas convertidas al islam. A día de hoy, además, sigue sin haber información clara sobre la situación concreta de los cristianos en el país desde el inicio de la ofensiva militar.

Un cardenal prácticamente solo

La misión pastoral de Mathieu en Irán ya era excepcional antes de la guerra. El arzobispo era, en la práctica, el único sacerdote que atendía las cinco parroquias católicas de Teherán, ya que no contaba ni con sacerdotes ni con diáconos que pudieran ayudarle en la pastoral ordinaria.

La catedral de la Consolata —centro de la pequeña comunidad católica latina— se encuentra dentro del recinto de la embajada italiana, lo que le otorga protección diplomática.

Tras su creación como cardenal el 7 de diciembre de 2024, Mathieu había expresado públicamente su esperanza de que el nuevo cargo facilitara el diálogo con las autoridades iraníes y contribuyera a tender puentes entre el régimen de los ayatolás y la Santa Sede. Aquella expectativa, sin embargo, apenas pudo desarrollarse.

A pesar de las dificultades, el prelado había decidido permanecer en el país para sostener lo que él mismo definía como un “apostolado de presencia”: acompañar a la pequeña comunidad católica incluso en condiciones adversas.

Iran

Tehran. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Informe en el Vaticano

Tras su evacuación, el cardenal deberá reunirse en los próximos días con responsables de la Santa Sede para informar de primera mano sobre la situación en Irán y sobre el estado de la pequeña comunidad cristiana.

Dominique Mathieu fue nombrado arzobispo de Teherán-Isfahán en 2021 por el papa Francisco. Desde entonces es el único obispo católico romano presente en el país. Su salida temporal de Irán deja, al menos por ahora, a la ya reducida comunidad católica sin su principal pastor.

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