El cardenal Sarah publica nuevo libro: ¿dedicado al papa Francisco?

El purpurado guineano denuncia que muchos católicos viven “como si Dios no existiera” y pide volver a la centralidad de Cristo, la liturgia y la tradición

El cardenal Robert Sarah, en una conferencia archivo

El cardenal Robert Sarah vuelve a alzar la voz. Y esta vez lo hace en su nuevo libro ‘2050’, escrito en forma de entrevista con el periodista y editor Nicolas Diat. En él, el purpurado guineano lanza un diagnóstico severo sobre la situación de la Iglesia, especialmente en Europa… y, de lo que parece, su situación tras el pontificado de Francisco.



A sus 80 años, el prefecto emérito del Dicasterio para el Culto Divino advierte de una deriva marcada por el relativismo, la confusión doctrinal y la pérdida de la centralidad de Dios. Y es que, tal como señala Héloïse de Neuville en La Croix, para Sarah, la Iglesia occidental atraviesa una crisis profunda que intenta exportar al resto del mundo. Sin rodeos, describe a la Iglesia europea como “un paciente enfermo” que trata de imponer sus “caprichos liberales” a una Iglesia global que, según él, sigue manteniéndose en pie.

El libro aborda cuestiones que han marcado el debate eclesial en los últimos años, como la declaración Fiducia supplicans de 2023 —que abrió la puerta a bendiciones pastorales para parejas del mismo sexo fuera del marco litúrgico— o el llamado “camino sinodal alemán”. Para el cardenal africano, estos procesos reflejan una pérdida de claridad doctrinal que amenaza la unidad de la Iglesia.

“El pecado no es una abstracción”

“Los principios fundamentales de la teología, los fundamentos de la fe, no deben quedar oscurecidos por modas pasajeras o por las opiniones del momento”, señala en su nuevo libro.

En la misma línea, critica lo que considera una falta de claridad doctrinal en algunos ámbitos eclesiales. “Enseñar vagamente, mantener silencios culpables, ignorar la tradición, es traicionar a los humildes, descorazonar a los creyentes y herir a la Iglesia”.

Asimismo, Sarah recuerda en el libro que “El pecado no es una abstracción. No es una mancha, sino la ruptura de una relación. Es una ofensa a Dios, una herida infligida al amor”, afirma. “Nuestra conversión es urgente. No habrá verdadera reforma excepto en la renovación de los corazones”, insiste.

El cardenal Robert Sarah, acompañado del obispo de Córdoba Demetrio Fernández, en su viaje a

El cardenal Robert Sarah, acompañado del obispo Demetrio Fernández

La centralidad de Cristo frente a las “modas eclesiales”

Sarah también critica lo que considera un desplazamiento del núcleo de la fe cristiana hacia cuestiones sociales o culturales. Aunque reconoce que temas como la ecología, la migración o el diálogo cultural son legítimos en el ámbito temporal, advierte de que han acabado ocupando un lugar que no les corresponde dentro de la vida de la Iglesia.

A su juicio, la prioridad debería ser otra: “la centralidad y la primacía de Cristo, la liturgia como espacio sagrado más allá de las modas y la doctrina como el depósito intocable de la fe”. “La Iglesia posee una estructura permanente: proviene de Dios, vive en Dios y regresa a Dios”, asevera.

“Vivir como si Dios no existiera”

“La gente dice creer, pero vive como si Dios no existiera”, lamenta en el libro. Para el cardenal, esta actitud genera una erosión silenciosa de la fe: “Esta indiferencia corroe las conciencias. Disuelve la ética, borra la verdad y santifica el relativismo”.

Frente a esta crisis, Sarah no propone reformas estructurales ni estrategias institucionales. Por ello, el purpurado propone volver a la vida interior y a la oración. “Sin oración, no hay verdadera misión”, insiste.

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